03/08/2026
El joven de la fotografía todavía no era una leyenda mundial. Cuatro días antes había cumplido 21 años y, poco después de casarse, dejaría Jamaica para trabajar en una fábrica estadounidense.
El 10 de febrero de 1966, Bob Marley y Alfarita Constantia Anderson, conocida como Rita, contrajeron matrimonio en la oficina de un juez de paz en Kingston. Ella tenía 19 años. Él ya cantaba con los Wailers, pero la fama internacional, los grandes escenarios y la imagen que terminaría recorriendo el mundo todavía estaban muy lejos.
Se habían conocido en un estudio de Trench Town.
Rita formaba parte de The Soulettes, un trío vocal femenino. Bob, que había adquirido experiencia grabando con los Wailers, comenzó a orientar al grupo. La relación musical se transformó poco a poco en una relación personal.
Rita ya era madre de una niña llamada Sharon. En sus memorias contó que una de las cosas que más la impresionó fue la atención que Bob prestaba tanto a ella como a su hija. No se enamoró de una estrella, porque aquella estrella todavía no existía. Se enamoró de un joven músico que compartía lo poco que tenía y parecía tomarse en serio la responsabilidad de formar una familia.
La boda fue sencilla.
No hubo una multitud de admiradores esperando afuera ni reporteros internacionales disputándose la imagen. La fotografía conserva a dos jóvenes jamaicanos que todavía desconocían la dimensión que alcanzaría su historia.
Poco después, Bob viajó a Delaware, donde vivía su madre. Necesitaba ganar dinero y durante varios meses trabajó como ayudante de laboratorio en DuPont y en una línea de montaje de Chrysler. Utilizó el nombre Donald Marley para algunos de aquellos empleos.
Mientras él estaba en Estados Unidos, ocurrió en Jamaica un acontecimiento decisivo.
En abril de 1966, el emperador etíope Haile Selassie visitó la isla. Miles de rastafaris acudieron al aeropuerto para recibir al hombre al que consideraban una figura divina. Rita estuvo allí y la experiencia profundizó su acercamiento a la fe rastafari. Cuando Bob regresó, aquella transformación también influyó en él y en la dirección espiritual que tomaría su música.
Rita no permaneció al margen de esa evolución.
Cantó con los Wailers y, cuando el grupo original comenzó a cambiar, ayudó a formar las I-Threes junto con Marcia Griffiths y Judy Mowatt. Sus voces se convirtieron en una parte esencial del sonido de Bob Marley and the Wailers. Rita no solo acompañaba a su esposo durante las giras. Grababa, ensayaba y subía al escenario como integrante de una de las formaciones más importantes de la historia del reggae.
La fotografía de la boda tampoco anuncia lo difícil que sería su matrimonio.
La fama trajo largas ausencias, presión pública y numerosas relaciones de Bob con otras mujeres, algunas de las cuales tuvieron hijos con él. Rita continuó siendo su esposa, colaboradora y una figura central dentro de la familia, aunque esa permanencia tuvo un costo personal que ella describiría muchos años después.
En diciembre de 1976, ambos estuvieron dentro de la casa de Kingston cuando hombres armados atacaron durante un ensayo. Una bala rozó la cabeza de Rita. Bob también resultó herido. Dos días después, él apareció frente a decenas de miles de personas en el concierto Smile Jamaica.
Rita siguió formando parte de su música hasta los últimos años de su vida.
Después de la muerte de Bob en 1981, ella tuvo que defender y organizar un legado rodeado de disputas familiares, intereses comerciales y una fama que continuaba creciendo. Ayudó a convertir la casa de 56 Hope Road en el Museo Bob Marley, fortaleció Tuff Gong y desarrolló su propia trayectoria musical y filantrópica.
Por eso esta imagen no muestra simplemente al futuro rey del reggae junto a su esposa.
Muestra a dos jóvenes antes de que la música, la espiritualidad, la fama, las infidelidades, la violencia y la pérdida transformaran su matrimonio en algo mucho más complejo que una historia romántica.
Bob se convirtió en el rostro mundialmente reconocido.
Rita fue una de las personas que ayudó a construir el mundo que hizo posible aquel rostro.