15/09/2021
LLORÉ COMIENDO CHILAQUILES.
Tula, Hgo., junto con otras localidades, se convirtieron en protagonistas de una grave inundación, que dejo a miles de personas afectadas. Tristeza y agobio se vive por los distintos municipios que aún están llenos de hedor y escombros. El tiempo pasa rápido, y el trabajo no acaba. Los ciudadanos que se dan a la tarea de llevar comida, se encargan de recordar comer a todos aquellos que se encuentran bajo el lodo, salvando lo posible, tirando la mayoría.
Ya era tarde, la maquinaría había acabado jornada y las pocas manos que quedaban ya llevaban un largo día. Ahí, paso una familia montada en una camioneta roja. "¿Ya comieron?", pregunto una mujer. Todos nos quedamos callados, pues en ese lugar no sabes ni si tienes hambre. La familia nos miro, detuvieron el carro, mientras alguien se acercaba tímidamente. Todos imitamos a ese alguien, acercándonos a la camioneta roja, la que sin dudarlo se dio de reversa. En un abrir y cerrar de ojos, ya estaba montada una mesa, donde como por arte de magia aparecieron muchas manitas pasando muchos ingredientes de un lado a otro para preparar: "¡chilaquiles!", grito alguien, "¡maestro vengase a comer, uste' no ha comido!", grito otro alguien.
Esos "alguienes" se fueron juntando por unos chilaquiles. Parecía que los Ramos Rodríguez, llevaban rato practicado esta coreografía de preparación. Y ahí lloré.
¿Cómo, es que entre tantas personas se pusieron de acuerdo para consentirnos con unos chilaquiles en medio de esta desgracia?, por que seamos sinceros, no es un platillo sencillo, pensado para zona de desastre, sin embargo, es algo que a TODOS, los mexicanos se nos antoja siempre. Esta familia no dudo ni un poquito en su elección, y ¿les digo que? Acertaron.
Esos chilaquiles para mí son: la representación de que alguien siempre estará dispuesto a darte un plato de comida caliente.
Me demostraron que el amor y la ayuda, se puede encontrar en unos chilaquiles calientitos.
Familia Ramos Rodríguez. GRACIAS.
Kim Bonilla