Algo que te llegara a tu mente

Algo que te llegara a tu mente Son mensajes positivos, negativos de Alegría de algo que le llegue a su mente y corazón

03/04/2026
03/04/2026

Asi tan bella

Aqui trabajando en semana santa
03/04/2026

Aqui trabajando en semana santa

"Contigo, cada día es una nueva razón para sonreír. 😊 Eres mi calma en medio del caos, mi refugio y mi felicidad más gra...
03/04/2026

"Contigo, cada día es una nueva razón para sonreír. 😊 Eres mi calma en medio del caos, mi refugio y mi felicidad más grande. Te amo más de lo que las palabras pueden expresar. 💫🌹

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❤️❤️❤️❤️❤️❤️ "En la cruz encontró el camino para darnos la salvación. ✝️ Su amor fue tan grande que dio su vida por cada...
03/04/2026

❤️❤️❤️❤️❤️❤️ "En la cruz encontró el camino para darnos la salvación. ✝️ Su amor fue tan grande que dio su vida por cada uno de nosotros. Que su sacrificio nos recuerde el valor del perdón, la fe y el amor incondicional. 🙏❤️

DOMINGO DE RAMOS 2027Vivamos este día con espíritu de fe, acompañando a Cristo y  disponiendo el corazón para celebrar l...
30/03/2026

DOMINGO DE RAMOS 2027

Vivamos este día con espíritu de fe, acompañando a Cristo y disponiendo el corazón para celebrar los misterios centrales de nuestra salvación.

23/03/2026

El Gato del Vidrio En la calle adoquinada de Xicotepec, donde el sol dibuja sombras largas y angulosas desde temprano, h...
28/02/2026

El Gato del Vidrio

En la calle adoquinada de Xicotepec, donde el sol dibuja sombras largas y angulosas desde temprano, hay un pequeño taller que lleva escrito en su pared blanca: "VIDRIO".

Su dueño, don Roberto, lo fundó hace treinta años, cuando aún las ventanas de la ciudad eran hechas a mano con cristal templado que él mismo cortaba con precisión milimétrica. Con el tiempo, la tecnología avanzó, pero su taller siguió ahí, resistiendo al paso del tiempo como la valla de chapa oxidada que cierra su entrada.

En la puerta, siempre hay un gato blanco y negro que se acurruca en el umbral. Se llama Chispas, y llegó un día de lluvia hace cinco años, huyendo de algo que nunca quiso contar. Don Roberto lo encontró temblando junto a una caja de restos de vidrio, y desde entonces, el gato se hizo cargo de vigilar el lugar.

Los vecinos saben que si Chispas está en la puerta, el taller está abierto. Si no, es porque don Roberto salió a hacer algún encargo o porque el gato está explorando los rincones ocultos del taller, donde entre los vidrios cortados y las herramientas antiguas, guarda sus propios secretos.

Un día, una niña llamada Sofía llegó corriendo al taller. Había roto el cristal de su ventana jugando al balón, y temía la reacción de sus padres. Chispas la miró con sus ojos grandes y amarillos, como si la entendiera, y emitió un suave maullido que parecía decir "pasa".

Don Roberto, que estaba detrás de un montón de cristales tintados, sonrió al verla. "No te preocupes, mija", dijo mientras cogía sus herramientas. "Un cristal nuevo y nadie se dará cuenta. Y como es para ti, le pondré un toque especial".

Cuando terminó, el vidrio tenía un sutil dibujo de un gato saltando detrás de una pelota, tallado a mano. Sofía se lo mostró a sus padres, que no solo la perdonaron, sino que quedaron encantados con el trabajo.

Desde ese día, Sofía visita el taller cada semana. A veces va por algo para su casa, otras solo para acariciar a Chispas y escuchar las historias que don Roberto cuenta mientras corta vidrio: de cómo hace años este cristal se usaba en las ventanas de las casas más bellas de la ciudad, de cómo el vidrio templado salvó vidas en terremotos, de cómo cada pieza de cristal tiene su propia luz.

Y Chispas sigue en su umbral, vigilando el taller y a todos los que llegan buscando no solo un pedazo de vidrio, sino un poco de calidez en medio del ajetreo de la ciudad. Porque en ese pequeño rincón de Xicotepec, el vidrio no solo sirve para cerrar espacios, sino para conectarlos.

"Miro el camino que debo seguir y veo solo incertidumbre; el miedo a lo desconocido me mantiene atrapado en el mismo lug...
05/02/2026

"Miro el camino que debo seguir y veo solo incertidumbre; el miedo a lo desconocido me mantiene atrapado en el mismo lugar."

Bajo la Misma Luna Apoyaba las manos en el barandal frío, los nudillos blancos por el esfuerzo de no soltar el aire que ...
05/02/2026

Bajo la Misma Luna

Apoyaba las manos en el barandal frío, los nudillos blancos por el esfuerzo de no soltar el aire que quedaba en sus pulmones. La luna llena brillaba sobre el valle, igual que aquella noche en que todo cambió.

Eran dos almas que encontraron su reflejo en el otro. Juntos pasaban horas mirando el cielo, contando las lunas menguantes y las lunas nuevas, jurando que nada ni nadie los separaría. Él le decía que la luna era un puente entre los mundos, que cuando no estuvieran juntos, solo tendrían que mirarla para sentirse cerca. Ella sonreía, con la cabeza apoyada en su pecho, escuchando el latido de su corazón como si fuera el compás del universo.

Soñaban con tierras lejanas, con casas de piedra y jardines donde crecieran flores que nunca hubieran visto. Ellos eran uno solo – sus pensamientos, sus risas, sus miedos, todo estaba entrelazado como las raíces de los árboles viejos que crecían al pie del cerro.

Pero la vida se llevó lo que más amaba. Un día, el silencio llegó y nunca más se fue. El corazón que ella conocía como el suyo propio dejó de latir, y el vacío que quedó en su pecho fue tan grande que creyó que se ahogaría en él. Las noches se hicieron interminables; cada luna que aparecía en el cielo era un golpe en el alma, un recordatorio de lo que había perdido.

Algunas noches, se aferraba al barandal hasta sentir dolor, rogando que el viento la llevara junto a él. Quería cerrar los ojos y dejar de luchar, de llevar ese peso que la hundía cada día más. El mundo seguía girando, pero para ella todo estaba detenido en el instante en que lo perdió.

Pero entonces miraba la luna. Recordaba sus palabras sobre el puente entre mundos, y aunque el dolor era tan fuerte que le quemaba las entrañas, sabía que tenía que seguir. No por deber, no por los demás – solo porque él había amado la vida tanto, porque su amor era demasiado grande para desaparecer con él.

Hoy sigue ahí, mirando el cielo. El barandal está desgastado por sus manos, la luna sigue brillando igual que siempre, y el corazón sigue latiendo a duras penas, luchando por cada latido, recordando por cada rayo de luz que alguna vez fue feliz, que alguna vez amó con toda su fuerza, y que esa fuerza ahora la sostiene aunque cada paso sea un esfuerzo.

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