12/03/2026
💜❌ ¿Cuando llega una… llegan todas?
Durante décadas, miles de mujeres en México lucharon para que la participación política dejara de ser un espacio cerrado dominado casi exclusivamente por hombres.
Esa lucha permitió construir uno de los avances democráticos más importantes de los últimos años: el principio de paridad de género, que abrió la puerta para que más mujeres pudieran acceder a cargos públicos y espacios de decisión.
Gracias a esa conquista hoy hay regidoras, diputadas, alcaldesas y funcionarias en todo el país. No fue un regalo del sistema político. Fue el resultado de años de organización, presión social y reformas constitucionales que buscaban corregir una desigualdad histórica.
Por eso resulta particularmente preocupante cuando mujeres que hoy ocupan cargos públicos gracias a esa lucha deciden votar en contra de ese mismo principio.
La paridad no es un símbolo ni una consigna para fechas conmemorativas. Es una herramienta para garantizar que las mujeres tengan presencia real en los espacios donde se toman decisiones que afectan la vida pública.
Cuando quienes llegaron al poder gracias a ese avance votan contra él, el mensaje que se envía es preocupante: que la paridad fue útil para llegar pero no necesariamente para abrir camino a otras.
La igualdad no se defiende solo con discursos ni con fotografías en fechas emblemáticas. Se defiende cuando se toman decisiones.
Porque cada generación tiene la responsabilidad de cuidar los derechos conquistados. Y en política, como en la historia, siempre queda claro quién ayuda a abrir las puertas y quién decide volver a cerrarlas.