06/05/2026
🛑 Del colonialismo a la provocación: La ultraderecha española y sus aliados en México fracasan en la Catedral
La actual visita a nuestro país de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha dejado en evidencia que la historia de México sigue siendo un campo de batalla en disputa. Este lunes, se contemplaba la asistencia de la funcionaria española a una misa en la Catedral Metropolitana que, bajo el velo religioso, buscaba rendir homenaje al conquistador Hernán Cortés. Aunque la Arquidiócesis Primada terminó cancelando el evento argumentando una "falta de permisos", la intención política detrás de este acto resulta sumamente reveladora y alarmante.
Lo que presenciamos no es un simple recorrido de diplomacia, sino una estrategia calculada para instrumentalizar la memoria histórica, y lo más grave es que cuenta con el respaldo directo de la oposición mexicana. Díaz Ayuso no está sola en esta provocación; su agenda está cobijada por figuras del bloque PAN-PRI que le abren las puertas para validar su narrativa colonialista. Entre sus principales anfitriones y aliados en esta gira destacan la alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, así como el bloque de gobernadores panistas de Aguascalientes, Querétaro, Chihuahua y Guanajuato, con quienes sostiene encuentros institucionales para afianzar sus lazos políticos.
Para dimensionar la gravedad de este intento de homenaje, es indispensable recordar quién fue realmente Hernán Cortés: un personaje cuya ambición dejó un rastro imborrable de sangre y destrucción. Su paso por nuestro territorio estuvo marcado por atrocidades inhumanas, como la brutal masacre de Cholula, la esclavización y herraje de miles de indígenas, el ahorc@ miento de infantes en las calles de Tenochtitlán, las v10 laciones que se llevaron a cabo bajo la toma de Tlatelolco, la sádica tortura a Cuauhtémoc quemándole los pies, entre muchas más.
El nivel de su violencia, tiranía y sed de codicia fue tan desmedido que incluso el propio rey Carlos V, desde la Corona española, tuvo que ponerle un alto, sometiéndolo a juicios de residencia e investigándolo tras las múltiples y escandalosas denuncias por sus barbaridades. Honrar a una figura con este historial de genocidio y saqueo no es un acto de reconciliación cultural, es una profunda aberración que ningún ser humano con un mínimo de empatía y memoria histórica debería convalidar.
Resulta paradójico e indignante que, mientras en México se avanza en la exigencia de disculpas históricas y en la defensa de nuestra soberanía, estos funcionarios locales se presten para ser los embajadores de la ultraderecha española. Al pasearse y arropar a Ayuso, estos representantes mexicanos nos recuerdan que el conservadurismo no tiene fronteras: prefieren enaltecer la figura del opresor y defender una visión profundamente eurocéntrica antes que reivindicar la memoria, el genocidio y el despojo de los pueblos originarios.
Afortunadamente, el ruido mediático y la presión pública llevaron a que el evento en la Catedral no se concretara, pero la provocación ya fue lanzada. Intentar celebrar veladamente a Hernán Cortés en pleno corazón del país, con la complicidad de alcaldes y gobernadores de oposición, no es un acto de hermandad internacional, es una afrenta directa a nuestra historia y dignidad nacional.