29/09/2026
SE SUBIÓ SOLA AL CARRO DE LOS NARCOS, PARA QUE SOLTARAN A SU HIJA: ALCALDESA DE MICHOACÁN
Ya la habían baleado dos veces antes. Se dejó fotografiar con las cicatrices y dijo que no se iba a ir.
Se llamaba María Santos Gorrostieta Salazar. Era médica, con doctorado, y fue presidenta municipal de Tiquicheo, Michoacán, de 2008 a 2011.
En octubre de 2009 la atacaron a balazos junto a su esposo, José Sánchez Chávez. Él murió ahí. Ella llegó al hospital con varios impactos y salió viva. Tres meses después la volvieron a atacar, ahora con ri**es de asalto. Volvió a sobrevivir.
En lugar de esconderse, se dejó tomar fotos mostrando las cicatrices que le quedaron en el cuerpo, y dijo públicamente que no se iba del estado y que no iba a dejar el cargo.
En Tierra Caliente, en esos años, ser alcalde de un municipio chico significaba escoger un bando o pagar. Ella dijo enfrente de todos que no iba a hacer ninguna de las dos cosas.
Terminó su periodo. Siguió viviendo en Michoacán. Siguió llevando a sus hijos a la escuela.
El 12 de noviembre de 2012, como a las ocho y media de la mañana, iba llevando a su hija por una avenida transitada del norte de Morelia.
Dos hombres salieron de una zona arbolada, le cerraron el paso y la sacaron del vehículo a la fuerza, delante de la niña y delante de todos los que iban pasando.
Los testigos contaron lo mismo: ella insistió, insistió, y consiguió que dejaran ir a su hija.
Después caminó por su propio pie hasta el carro de ellos.
Su cuerpo apareció días después en un camino rural del estado. Tenía 36 años y tres hijos.
La atacaron dos veces siendo alcaldesa en funciones, la mataron un año después de entregar el cargo, y hasta hoy no hay una sola persona sentenciada por su as*****to.
Sobrevivió a dos atentados, enterró a su esposo y se quedó. ¿Tú te habrías quedado? .