10/12/2025
Una pareja estaba cenando unos taquitos en un puesto callejero, cuando de repente se les acercó un perrito y, sin pedir permiso ni hacer ruido, se subió a una silla como si fuera parte de la cita. Nada de exigencias, nada de ladridos: solo se sentó ahí, con toda la educación del mundo, listo para cenar con ellos, como si supiera de modales.
La pareja le pidió al mesero una orden de tacos y, cuando se la llevaron a la mesa, se la dieron al perrito. Él, feliz por haber logrado su misión, se acomodó muy propio y se puso a comer sus taquitos sin tirar el plato al piso.
Parecía entrenado para cenar en mesa: tranquilo y paciente, esperando su cena.
No le harán daño los tacos? Así sin su coquita bien fría JAJA