09/05/2026
Por ahí me he enterado que el grupo conocido como “los gordos” está convocando a una reunión mañana. Y la pregunta no es que se reúnan, sino para qué.
Porque en Chiapas todos sabemos cómo se han manejado.
No es ningún secreto que este grupo pretende volver a apoderarse de Morena para hacer lo mismo de siempre: controlar el partido, negociar posiciones y operar candidaturas como si el movimiento fuera un negocio personal.
Y ahí está el ejemplo más claro: el intento de impulsar a Alejandra Gómez, actual presidenta del Congreso del Estado, como figura para dirigir el partido, cuando hasta hace unos años formaba parte de la oposición y fue candidata de la coalición “Va por México”, esa misma alianza que luchó contra el proyecto de Andrés Manuel López Obrador y contra todo lo que representa la Cuarta Transformación.
Ahora resulta que quienes antes combatían el movimiento quieren venir a encabezarlo.
Pero más preocupante aún es quiénes están detrás.
Los mismos de siempre. “Los gordos”. Ese grupo que se dice fundador de Morena, pero que cuando tuvo el control del partido dejó señalamientos, acusaciones y un enorme desprestigio por operar candidaturas a conveniencia, por las promesas, por los acuerdos en lo oscuro y por poner siempre el dinero por encima de los principios.
Porque hay que decirlo claro: en Chiapas mucha gente recuerda perfectamente cómo se manejaban las candidaturas cuando ellos controlaban el partido.
Hoy quieren regresar disfrazados de unidad, hablando de transformación y tomándose fotos con todos, pero el objetivo parece ser el mismo: preparar el terreno rumbo al 2027 y volver a convertir Morena en un botín político y económico.
Y aquí la pregunta es para los consejeros, para la militancia y para quienes de verdad creen en el movimiento:
¿Van a entregar el partido a quienes solo se acercan cuando hay poder de por medio?
¿Van a permitir que Morena quede en manos de quienes antes estuvieron del otro lado y hoy se dicen obradoristas por conveniencia?
Porque ser fundador no da derecho a adueñarse de un movimiento que construyó el pueblo.
Morena nació para transformar la vida pública, no para enriquecer grupos políticos.
Y el pueblo chiapaneco ya aprendió a reconocer a los oportunistas.
Porque al final, hay quienes son leales a los principios… y hay quienes solo son leales al dinero.
Por eso mañana quienes gusten, pueden ir al salón donde pretenden hacer su reunión por la tarde en Tuxtla Gutiérrez, para recordarles a ese ese grupo “los gordos” y los consejeros que busquen velar por sus intereses, antes que el de la militancia, que es el pueblo el que manda y no olvidamos, con gusto les comparto la ubicación.