12/09/2026
San Sebastián Mártir es la devoción que da sentido a la Fiesta Grande de Chiapa de Corzo
Primer Plano Magazine/Noé Juan Farrera Garzón. – Cada mes de enero, Chiapa de Corzo se transforma en un escenario de música, danza, color y profunda devoción con la celebración de su tradicional Fiesta Grande, una de las expresiones culturales y religiosas más importantes de Chiapas. La festividad se desarrolla del 4 al 23 de enero y está dedicada al Señor de Esquipulas, San Antonio Abad y, de manera especialmente significativa, a San Sebastián Mártir. En 2010, la Fiesta Tradicional de Enero de Chiapa de Corzo fue inscrita por la UNESCO en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Dentro de este amplio calendario de celebraciones, el 20 de enero, dedicado a San Sebastián Mártir, representa uno de los momentos de mayor intensidad religiosa. La imagen del santo recorre las calles acompañada por los parachicos, quienes participan como una ofrenda colectiva mediante sus danzas, música y recorridos por distintos espacios de culto. La tradición conserva elementos transmitidos de generación en generación, desde la elaboración artesanal de las máscaras de madera hasta los pasos de la danza y las formas de participación comunitaria.
San Sebastián, asociado históricamente con la protección frente a epidemias y enfermedades, ocupa un lugar especial en la religiosidad popular chiapacorceña. Su culto se ha fortalecido con el paso del tiempo y para numerosas familias representa una figura de protección, esperanza y agradecimiento. La devoción se expresa no solamente en las ceremonias religiosas, sino también en las promesas, peregrinaciones y manifestaciones de fe que acompañan la fiesta.
Aunque Santo Domingo de Guzmán es una figura fundamental dentro de la historia religiosa de Chiapa de Corzo, la Fiesta Grande ha consolidado a San Sebastián como uno de sus principales referentes espirituales. El propio reconocimiento de la UNESCO señala que, dentro de la celebración, el santo recibe una atención especial y que la participación de los parachicos fortalece los vínculos sociales y el sentido de identidad de la comunidad.
La presencia de los parachicos convierte además la celebración religiosa en una extraordinaria expresión de patrimonio vivo. Sus máscaras talladas, monteras, sarapes, chalinas bordadas, listones y chinchines forman parte de una tradición artesanal y ritual que continúa transmitiéndose entre generaciones. La UNESCO destaca que los niños aprenden la danza participando junto a los adultos, contribuyendo así a mantener vigente esta manifestación cultural.
La Fiesta Grande demuestra que el patrimonio cultural no se encuentra únicamente en monumentos o espacios históricos, sino también en las prácticas que una comunidad mantiene vivas. En Chiapa de Corzo, la devoción a San Sebastián, la danza de los parachicos, la música, la gastronomía, la artesanía y las ceremonias religiosas conforman una celebración en la que la fe y la identidad comunitaria se encuentran profundamente vinculadas.
Cada 20 de enero, las calles de Chiapa de Corzo vuelven a ser testigo de esa relación entre tradición y espiritualidad. Para quienes visitan el municipio, presenciar esta celebración significa acercarse a una de las expresiones culturales más emblemáticas de Chiapas; para sus habitantes, representa mucho más: es una tradición heredada, una manifestación de fe y un vínculo con la memoria colectiva que continúa renovándose año con año.