08/06/2026
La Tinta Más Fresca
Por Víctor Carrillo Caloca
*La palabra. De quien la trabaja
*El tenebroso (y traidor) ‘Conta Gil’
LA LIBERTAD de expresión, la palabra, es de quien la trabaja.
TODOS la tenemos, sí, pero quienes la hemos hecho nuestra pasión y profesión, es de alta responsabilidad: informar con rigor, con los tercos hechos en la mano, guste o no.
ES MUY RESPETABLE el derecho a opinar, pero la postura que asumimos los periodistas no sale solamente de nuestro ronco pecho, no es estrictamente personal sino que recoge un enfoque social variopinto (o debería).
DE LOS CASI 31 años que llevo como periodista, tratando escrupulosamente los hechos, 27 de ellos han sido tundiendo tecla como opinador profesional.
“UN EDITORIALISTA es un odiador profesional”, me declaró alguna vez desde su casa en Taxqueña, el inigualable Rogelio Naranjo, caricaturista célebre de El Universal y Proceso; y argumentaba que si odiabas ciertos aspectos del ejercicio público, habría que hacerlo con argumentos, rigor y visión.
Y HE TRATADO de odiar profesionalmente lo deleznablemente público: la ineptitud, la soberbia, el abuso, la incapacidad; al hombre o mujer públicos que son presa de sus pasiones personales por encima de su responsabilidad social.
ESO ES lo que debemos celebrar: alentar la crítica y la diversidad, aunque de vez en vez nos toque compartir el pan y la sal con quienes, precisamente, no les gusta ni la crítica ni mucho menos la diversidad.
YO SEGUIRÉ en lo mío sin aspavientos, sin porras ni loas, dándole duro a la gramática, con la aspiración de ser siempre humilde en lo intelectual, quedando al escrutinio de su contumaz juicio lector.
SI HAY UNA VACANTE en la historia del periodismo chiapaneco, aspiro a ganármela todos los días.
ASÍ SEA.
El Conta Gil
AL COMPA Gilberto Rodríguez de los Santos, “El Conta Gil”, se le debería abrir una línea de investigación en el caso de la alcaldesa depuesta de Jiquipilas.
PORQUE la Yaneth Chiu no ocultaba sus afectos (e intereses) por su paisano que, en estos tiempos de descalabro político en su natal Jiquipilas, se empoderaba para regresar a saquear, digo, gobernar Ocosingo.
[QUIENES conocieron el círculo cercano de la tal Chiu, cuentan que la alcaldesa misma presumía de haber tenido el apoyo financiero de “mi Gil”, un aliado personalísímo, cercano como muy pocos.
UN SECRETO a voces al interior del ayuntamiento de ese pequeño poblado, es que El Conta Gil era el verdadero secretario de Obras, con quienes se cuadraban para tener chamba.
[LA DETENIDA por andar pidiendo moches, era solamente una alfil, una persona que ejecutaba órdenes, y a veces ni siquiera de su jefa, también en El Amate, sino de este tenebroso personaje.]
AHORA, El Conta Gil sigue tan campante, desmarcándose de inmediato del caso de su pueblo natal; quizá por eso se fue corriendito a Ocosingo, donde busca por todos lados alcanzar la nominación (de cualquier partido) para seguir cuchareando el presupuesto.
ES EL MISMO personaje que fue regañado por el gobernador Eduardo Ramírez, quien le reprochó de andar montando campañas negras en redes contra la alcaldesa Angélica Méndez (cuando esta tía era aún defendible).
SI TUVIERA un poquito de vergüenza y decoro este compa, debería haber montado una defensa legal para ayudar a su amiga a salir del Amate (con la agravante, ahora, de todo el peso de la sospecha por dos ranchos quemados presuntamente por órdenes suyas).
SI LA FISCALÍA de Jorge Llaven quiere darle consistencia al caso Jiquipilas, y de su alcaldesa depuesta Yaneth Chiu, debe seguir la ruta del dinero, donde el factor ‘Conta Gil’ puede hacer la diferencia entre tener un caso consistente porque las alianzas por paga son más sólidas que los matrimonios.
AL TIEMPO.
CACHIVACHES: UN OSCURO personaje, experto legal en ocultar mañosidades, que viene de los tiempos mozos del sabinismo abusivo y gandalla, pronto reaparecerá para poner “en orden” a influyente funcionario que ya ve venir su fulminante truene. Ya le platicaré del caso y del (cada vez mayor) desprestigio público de ambos… QUE NO está levantando doña Viridiana Figueroa, allá en Tapachula, como lo tenían previsto en Palacio, por eso los continuos eventos donde la lleva su jefazo el gobernador a placearla; y para evitar, de pasada, que la rutilista Rosa Urbina se convierta en un dolor de cabeza (aunque la solución la tiene Yamil Melgar: activarle toditas las averiguaciones previas por los muchos desfalcos que cometió como alcaldesa, junto con el ex virrey, Jesús Domínguez)… “LA POLÍTICA es más peligrosa que la guerra porque en la guerra sólo se muere una vez”. Lo dijo Winston Churchill…