08/06/2026
Hoy en , Ellioth Escobar nos comparte su análisis y crítica .
Funcionarios del COBAO en Oaxaca demuestran racismo institucional; las redes explotan.
Por: Ellioth Escobar
Columna Incómoda — 8 de junio de 2026
«Cuando le caigo bien a la gente, me aprecian a pesar de mi color de piel. Cuando les caigo mal, señalan que no es por mi color. En cualquier caso, estoy atrapado en un círculo vicioso.»
— Frantz Fanon
Mientras Delfina Guzmán Díaz, directora general del Colegio de Bachilleres del Estado de Oaxaca (COBAO), anda en actividades en "Defensa de la Soberanía", en sus oficinas los funcionarios públicos realizan videos en horario laboral para burlarse de los afrodescendientes y de la igualdad.
A estos dos renegados sujetos se les olvida el origen de José María Morelos, Vicente Guerrero y Yanga. Se les olvida que México, en su maravillosa diversidad, también es negro. ¿Qué podemos decir de los artículos 1º, 2º y 3º constitucionales?
Para ellos, no son más que letras muertas en un libro.
El Contexto
Usando un audio de tendencia, ambos adultos generaron una historia en video que versa así:
“Siento que tenemos un compañero negro, me parece muy mal que nos mezclen como si fuéramos todos iguales.”
Eso fue lo que publicó en TikTok y Facebook Liliana Estrada, psicóloga y asistente del director académico del COBAO, Giovanny Yahir Rojas Pacheco. En el metraje, Estrada aparece junto a su compañero de escritorio, quien "le mienta la madre" a la audiencia mientras se escucha la palabra igualdad.
Ocurre en una institución de educación media superior que arrastra señalamientos por opacidad en el manejo de recursos públicos, violaciones al contrato colectivo de trabajo, precarización laboral y por ser el espacio idóneo para colocar a políticos sin perfil académico.
Un modelo que habla de "calidad" como si se tratara de productos y de "alumnos" en vez de estudiantes, ignorando que en el proceso de enseñanza también se aprende de ellos, del entorno, del territorio, de lo colectivo y de la interrelación con la naturaleza.
El racismo institucional
La educación forma parte del aparato de la superestructura estatal; aquí se refleja fielmente el modo de producción vigente.
El Estado-nación en México arrastra estos resabios coloniales desde su origen, manifestados contra los pueblos originarios, las mujeres, los negros y demás grupos en resiliencia. Ha sido complejo y complicado cambiar esta lógica expoliadora y de alienación.
El COBAO perdió el rumbo —si es que alguna vez lo tuvo—: el de educar a los jóvenes para su emancipación, no para convertirlos en mano de obra barata o trabajadores precarizados sin derechos.
Oaxaca es el estado con mayor diversidad étnica y lingüística de México.
Los pueblos negros, asentados principalmente en la Costa y el Istmo de Tehuantepec, son reconocidos por el artículo 2º constitucional como sujetos de derecho.
Estrada y su compañero de bromas son el producto de esa educación convencional: ra***ta, excluyente, consumista e inhumana.
El victimario, el id**ta con segundos de fama.
Ya lo decía el teórico de la comunicación Marshall McLuhan:
“Damos forma a nuestras herramientas y, a partir de ahí, nuestras herramientas nos dan forma a nosotros”.
Habrá quienes digan que la broma es sólo eso: sorna. Pero no. No hay nada inocente en normalizar la discriminación racial, de género, económica o de preferencias.
Menos aún cuando proviene de dos funcionarios públicos.
¿Será que así funciona el gobierno estatal, la educación y la burocracia en México?
Otro ejemplo crudo de este sistema es Vitálico Cándido Coheto Martínez, priista de toda la vida y ahora Secretario Nacional para los Pueblos Originarios de Movimiento Ciudadano. El caciquismo de Talea de Castro erigido ahora como ejemplo de indigenismo a nivel nacional... ¡Háganme el chingado favor!
Esa naranja ya se hecho a perder...
Estudiantes y profesores del Cobao ante la historia
Frente a este panorama, el tequio, el apoyo mutuo, la comunalidad, la libertad de cátedra y el pensamiento crítico —así como la defensa de los derechos colectivos y personales— se vuelven tareas inmediatas en la cotidianidad.
No están exentas de problemas, pero guardan una potencia liberadora en el presente.
Las disculpas públicas son necesarias y urgentes. La psicóloga Estrada y su compañero de farra —quienes reniegan de su propio origen y exhiben su machismo ( De el) — necesitan terapia de intervención y trabajo comunitario en las bodegas del COBAO.
Asimismo, es imperativo que la Secretaría de Educación, a cargo de la Doctora Magdala Fernanda Chávez Cruz, emita un comunicado y diseñe cursos obligatorios de sensibilización, derechos humanos y atención al usuario para los servidores públicos con aspiraciones a "standuperos".
La autonomía es una acción cotidiana
Los pueblos negros, con esa vivacidad, algarabía y fogosidad que los caracteriza, no deben permitir que se socaven los derechos ganados.
Ellos también viven en comunalidad, en resistencia y en resiliencia.
Exigir el derecho de vivir en paz y con justicia también les pertenece.
Nunca más un México sin nosotros, los otros.
¡Vivan los negros que nos dieron justicia y libertad!
El silencio de la dirección
Y mientras las redes explotan, Delfina Guzmán Díaz, directora general del COBAO, se mantiene sin decir una sola palabra.
Así de profunda es la condena institucional al racismo en Oaxaca.
Hay quienes quieren reducir esto a un chiste de TikTok o a un audio de moda mal interpretado.
No es eso. En esas palabras está contenida la premisa central del racismo: que las personas no son iguales en función de su color de piel; que convivir en condiciones de igualdad con personas negras es una degradación del entorno; que la igualdad racial no es un derecho, sino una imposición inaceptable.
Esto lo publicó una psicóloga institucional cuya función principal es acompañar a estudiantes en situación de vulnerabilidad emocional; cuya chamba es garantizar que el espacio escolar sea seguro para todos; cuya responsabilidad ética es proteger la identidad y la dignidad de cada joven que llega al bachillerato.
Una psicóloga que considera que la igualdad racial "le parece muy mal", simplemente no puede cumplir esa función.
No porque la institución se lo impida formalmente, sino porque quien desprecia a una persona por su color de piel, carece de la empatía mínima para educar y sanar.
Así funciona el COBAO de Delfina Guzmán Díaz: dándole la espalda a los estudiantes que llegan a las aulas cargando identidades que el sistema educativo tiene la obligación legal y moral de reconocer y proteger.
Un golpe directo a la dignidad de quienes provienen de los 16 pueblos indígenas reconocidos de Oaxaca y de nuestras valiosas comunidades afromexicanas.