30/12/2025
PASAJERO RELATA MOMENTOS DE PÁNICO QUÉ VIVIERON TRAS EL ACCIDENTE.
CARLOS QUIEN VIAJABA EN EL TREN INTEROCEÁNICO QUE SE DESCARRILÓ EN NIZANDA,
Lo que debía ser un viaje de celebración familiar se transformó en una escena de caos, gritos y supervivencia. Carlos Eduardo López Martínez, un joven de 21 años, originario de Coatzacoalcos, viajaba junto a su novia hacia este puerto, en el Tren Interoceánico que se descarriló en Nizanda, Oaxaca.
El joven narró con crudeza los minutos de terror que vivieron los pasajeros del Tren Interoceánico.
“Muchas personas salieron volando. El tren frenó mucho y la persona que venía vendiendo comida en el pasillo salió proyectada. Mis asientos y los de otros compañeros se rajaron del piso y se echaron para atrás por la fuerza”, recordó Carlos.
Explicó que el accidente ocurrió a las 9:32 de la mañana. El tren viajaba a una velocidad inusual antes de entrar en las curvas, lo que habría provocado el siniestro.
El impacto inicial fue solo el comienzo de la pesadilla. Al detenerse el convoy, el silencio fue reemplazado por el pánico colectivo. El joven confesó el miedo que lo invadió al notar el peligro inminente de una explosión.
“Pensé que moriría, más aún cuando dijeron que olía a gasolina”, expresó.
EL ABISMO Y EL RESCATE
La ubicación del descarrilamiento, cerca de un barranco, complicó las labores de auxilio. Mientras Carlos lograba asimilar que él y su pareja estaban ilesos, a su alrededor la desesperación crecía. Desde el fondo del despeñadero se escuchaban lamentos que helaban la sangre.
“Cuando bajamos del tren, se escuchaba mucha gente en el barranco pidiendo ayuda. Los que estábamos afuera pedíamos agua y cuerdas. Gente preparada llevó sierras para cortar árboles y poder subir a los que cayeron; algunos terminaron casi de cabeza al fondo”, precisó.
El escenario era desgarrador: niños con heridas abiertas en la cabeza, personas con fracturas en hombros y rodillas, y familias separadas en medio de la confusión.
“Hubo como cinco niños que no encontraban a sus papás”, puntualizó.
LA ESPERA BAJO RIESGO DE INCENDIO
Durante casi cuatro horas, los sobrevivientes permanecieron en "medio de la nada". El fuerte olor a combustible obligó a los pasajeros a prohibir cualquier tipo de fuego o ci******lo por temor a una tragedia mayor.
Fue hasta la una de la tarde que otro tren del Corredor Interoceánico arribó para rescatar a los pasajeros y trasladarlos a Ixtepec.
La Secretaría de Marina (Semar) confirmó de manera oficial al menos 98 personas lesionadas y 13 mu***os.
“En lo personal fue una experiencia muy fea. No fue algo común de ver. Por lo que cuenta la gente, fallaron los frenos y el tren venía muy rápido en las curvas; por eso supongo que se descarriló”, concluyó Carlos Eduardo.
Horas después comenzó a llegar la ayuda, elementos del Ejército Mexicano y corporaciones de auxilio, entre ellos la Cruz Roja de Oaxaca, brindaron los primeros auxilios y traslado a los hospitales de los lesionados.