22/09/2026
Hoy, después de esos sustos que no dan gusto, decidí hacer algo que a veces olvidamos: hacer una pausa.
Tenía pendiente visitar a alguien que me había invitado a desayunar en su negocio, así que salí de la rutina, dejé por un rato las prisas y llevé las charlas a su banqueta. ☕️🪑
Llegué a ALOHA desayunos , donde Victoria, su dueña, me recibió con una calidez de esas que no necesitan demasiadas palabras para hacerte sentir bienvenido.
Me invitó un café… pero no fue cualquier café.
Es un café que ella misma muele, en un molino manual, buscando esa molienda exacta. Después, su hijo, el chef del lugar, se encarga de terminar de ponerle su toque.
Nunca había tomado un café así. ☕️
Y mientras lo disfrutaba, pensé que quizá el ingrediente secreto no estaba en el grano, ni en la molienda, ni siquiera en la preparación.
Tal vez era el amor.
Ese amor que se nota en cómo recibes a alguien, en cómo haces las cosas, en cómo compartes un pedacito de lo que eres con los demás.
Y entonces llegó la charla… y fue la cereza del desayuno. 🍒
Porque de eso también se tratan estas Charlas de Banqueta: de conocer personas, de sentarnos sin prisas, de escuchar historias y descubrir que detrás de cada negocio, cada oficio y cada sonrisa, hay personas que todos los días entregan un poquito de sí mismas.
Hoy no fui solamente a desayunar.
Hoy me regalaron un café, desayuno, una charla y una gran dosis de humanidad.
Gracias, Victoria.
Gracias a tu hijo.
Y gracias a todos los que hacen de sus espacios un lugar donde uno puede sentirse, aunque sea por un ratito, como en casa. ❤️
Las charlas también pueden suceder fuera de la banqueta.
Solo hace falta sentarnos. 🪑☕️