30/05/2026
¿A dónde se fue nuestra playa? Veracruz 1992 vs. 2026
"Nosotros estuvimos ahí en 1992.
Las imágenes dicen más que mil palabras. Nos remontamos a la Semana Santa de ese año 1992; abril, cuando la playa frente a los Hoteles Torremar (después Crowne Plaza) y Playa Paraíso (conocida como Playa Curazao) era el corazón de la vida social en Boca del Río. En aquel entonces, a través de ECO103FM y MAR FM, bajo la administración de Grupo FM Radio, logramos reunir a multitudes en una franja de arena inmensa que hoy parece existir solo en nuestros recuerdos.
Hoy, en Veracruz se habla mucho sobre cómo el mar está ganando terreno, especialmente en zonas como Playa Pelícano. Es un fenómeno que camina lento, pero firme. En este video, realizamos un comparativo entre las fotografías de aquel 1992 realizadas por Rodolfo Gonzalez Moreno y una recreación con IA Gemini de lo que ha sucedido en este lugar, el más concurrido de los 80s y 90s.
Esta transformación no es reciente; es el resultado de décadas de cambios en nuestra línea costera que comenzamos a notar desde la época del Hotel Torremar y Playa Paraíso, donde el mar ya reclamaba su espacio mucho antes de las transformaciones urbanas más recientes. Esta transformación no es casualidad. Es el resultado de un modelo de desarrollo que priorizó el exceso de concreto sobre la resiliencia natural de nuestra costa. La pérdida de cauces naturales, la construcción desmedida sobre zonas que antes fungían como barreras vivas y la alteración de la dinámica de los sedimentos han dejado a nuestras playas indefensas. A esto debemos sumar que las crecidas de los ríos y , que desembocan al mar en Boca del Río, río arriba, arrastran basura y grandes cantidades de palizada, contribuyendo aún más a la transformación de las corrientes y del fondo marino. A esto sumamos una realidad climática innegable: en la última década, los fenómenos naturales han impactado con mayor severidad. Los huracanes son más frecuentes y erráticos, y nuestros tradicionales 'nortes' llegan ahora con vientos más violentos y oleaje elevado que golpea sin tregua lo que queda de nuestras costas. Estamos ante una presión constante: el mar reclama su espacio, mientras la infraestructura urbana le impide adaptarse, acelerando una erosión que hoy vemos frente a nuestros ojos.
Nunca perdamos de vista una verdad absoluta: el mar, con su poder e inmensidad, tarde o temprano retomará su lugar. Lo está haciendo ahora, sin prisa, con una firmeza silenciosa.
Es preocupante pensar en la posible pérdida de nuestras zonas de playa en las costas del . Para nosotros, jarochos y boqueños, esto representa un problema serio que apenas estamos comenzando a dimensionar.
¿Tú también tienes recuerdos de esos eventos en la playa? Te invito a ver este comparativo y reflexionar sobre nuestro entorno.