08/09/2025
🌍 El verdadero origen de la frase “Todos los Caminos Llevan a Roma”, nació de un monumento real: el Milliarium Aureum, el “Milestone Dorado”, erigido por Augusto en el año 20 a.C. en el corazón del Foro Romano, junto al Templo de Saturno. Era el kilómetro cero del Imperio Romano, punto desde el cual se medían oficialmente las distancias de todas las calzadas.
🏛 Este hito era una columna de mármol recubierta en bronce dorado, de unos 3,7 metros de alto y 1,15 de diámetro, aunque algunos restos sugieren una base de hasta 3 m, lo que todavía genera debate arqueológico. Su inscripción exacta sigue siendo un misterio: algunos creen que contenía solo el nombre de Augusto, otros que listaba las ciudades más importantes del Imperio con sus distancias en millas romanas (1 milla = 1,48 km).
🛣 De allí partían las grandes vías: la Vía Appia hacia Grecia y Oriente, la Vía Aurelia hacia Hispania y la Galia, la Vía Flaminia al norte de Italia o la Vía Ostiensis hacia el puerto de Ostia. Roma llegó a tejer una red de más de 400.000 km de carreteras, de los cuales al menos 80.000 km estaban pavimentados, un logro técnico sin precedentes.
📜 Con el tiempo, la idea de que todas las rutas conducían al Foro y, por tanto, a Roma, se volvió un símbolo universal de poder y centralidad. En la Edad Media, escritores como Alain de Lille ya usaban la frase como proverbio, y desde entonces pasó a significar que todos los caminos —metafóricos o reales— llevan al mismo destino.
✨ Así, aquella columna dorada no solo ordenaba las rutas del imperio, sino que convirtió a Roma en el centro del mundo antiguo y dio origen a una expresión que todavía usamos más de dos mil años después.