22/12/2025
Discurso de reconocimiento pastoral
Hermanos,
En esta ocasión tan especial, no nos reunimos solo para entregar un incentivo material, sino para obedecer un principio espiritual profundamente bíblico: el reconocimiento y la honra a quienes Dios ha puesto para cuidar de nuestras almas.
La Palabra del Señor dice en Gálatas 6:6:
> “El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye.”
Este texto no habla de caridad, habla de responsabilidad espiritual. No se trata de un favor, sino de una respuesta correcta al ministerio recibido. Cuando alguien nos instruye en la Palabra, cuando invierte tiempo, oración, lágrimas y desvelos para edificarnos, la Escritura dice que debemos hacerlo partícipe de toda cosa buena.
Es decir, Dios establece un vínculo sagrado entre quien enseña y quien aprende. La bendición espiritual recibida debe producir gratitud visible y concreta.
Por otro lado, Hebreos 13:17 nos exhorta diciendo:
> “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.”
Aquí se nos revela algo muy profundo: el trabajo pastoral no es liviano. Los pastores velan por nuestras almas, cargan con responsabilidades que muchas veces no se ven, luchan batallas en secreto, oran cuando nadie los ve y permanecen firmes aun en medio del cansancio.
La Biblia dice que ellos darán cuenta a Dios por ese cuidado. Y luego añade algo clave: que puedan hacerlo con alegría, no con queja. ¿Y cómo se logra eso? Con una iglesia agradecida, respetuosa y consciente del valor de su liderazgo espiritual.
Hoy, este incentivo que entregamos no pretende pagar el ministerio —porque el llamado de Dios no tiene precio—, pero sí expresa algo muy importante:
reconocemos su esfuerzo, honramos su entrega y agradecemos su fidelidad.
No es solo un gesto económico, es una declaración espiritual:
“Gracias por velar por nuestras almas. Gracias por permanecer firmes. Gracias por enseñarnos la Palabra.”
La honra bíblica no es adulación; la honra bíblica es obediencia a la Palabra. Y cuando honramos a quienes Dios usa, también honramos al Dios que los llamó.
Pastores, reciban este incentivo como una muestra de amor, respeto y gratitud. Oramos para que el Señor renueve sus fuerzas, llene su corazón de gozo y confirme que su trabajo en el Señor no es en vano.
Y como iglesia, que nunca olvidemos que apoyar, cuidar y honrar a nuestros pastores es provechoso para todos nosotros.
Que Dios los bendiga grandemente.
Amén.