04/07/2025
A MI EDAD YA NADIE ME QUIERE, PERO YO MISMO ME QUIERO
A sus 71 años, los anhelos del zapatero de Boquerón recaían en una mujer que lo quisiera. Tenía una esposa. Vivía con ella y también solía trabajar en la reparación de calzado de vez en cuando para ganar dinero que muchas veces les faltaba y con quien tal vez había concebido a sus dos hijas que poco se acordaban del hombre ahora que tenía un ojo y una pierna inservibles.
Una vive en Cancún desde quien sabe cuándo y la otra, el esposo la obligó a alejarse de su padre. Era un hombre al que le rehuía el cariño femenino. Tanto que el día que lo entrevisté, me confesó que se sentía condenado a la soledad por sus enfermedades, "ya nadie me quiere, pero yo me quiero a mi mismo", dijo y se carcajeó, como si en el fondo esa condena no le causara ninguna tristeza
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