30/12/2025
Con su huipil bordado, su rebozo bien acomodado y el corazón lleno de ilusión, una madre de Oaxaca tomó su bolso y sonrió.
Antes de subir al tren, sacó su teléfono y le mandó un mensaje a su hijo:
— “Hijo, por fin voy ya para la ciudad… ahora sí vamos a recibir el Año Nuevo juntos.” 🎆
— “Ya tomé el tren interoceánico, ya vamos saliendo rumbo a nuestro destino.”
Ella no sabía que ese mensaje sería el último.
Mientras tanto, tú estabas en el trabajo.
Era tu hora de descanso. Comías rápido, pensando en abrazarla, en su comida, en su risa, en todo lo que habían esperado ese reencuentro.
De pronto, tus compañeros te miran y dicen:
— “Oye… están pasando en redes un accidente del tren…”
El mundo se te detiene.
Dejas de comer.
Sientes un n**o en la garganta.
Cierras los ojos y le pides a Dios con todas tus fuerzas:
🙏 “Por favor, que estén bien… cuida a mi mamá.”
🙏 “Que no sea ella, Dios mío.”
Abres el celular con miedo.
Videos. Fotos. Caos.
Y entonces… la ves.
Reconoces su vestimenta típica, su huipil, ese que ella usaba con tanto orgullo.
Tu corazón se rompe en mil pedazos.
Gritas.
Lloras.
Le reclamas al cielo.
— “¡Por favor, que no sea ella!” 😣
Pero sí…
Sí fue ella.
La madre que solo quería pasar Año Nuevo con su hijo.
La mujer que subió a un tren con amor y esperanza…
y nunca llegó.
Hoy no es solo una noticia.
Hoy es una familia rota.
Hoy es un hijo sin abrazo.
Hoy es una madre que se convirtió en recuerdo.
🕊️ Descansa en paz, mamá de Oaxaca.
💔 Tu hijo siempre te esperó.
📸: redes sociales.