04/01/2026
¿A poco deteniendo dictadores y malos gobernantes se acabará el consumo en USA?
El gobierno de Estados Unidos entra a Venezuela con armas y fuego, detiene a Nicolás Maduro y luego pretende que el mundo crea que se trata de una acción legítima, casi como si fuera una operación necesaria para el bien común. El argumento es conocido: que con esto se corta una parte del suministro de dr**as que llega a su país. Pero ese discurso no resiste un análisis realista.
El pueblo de Estados Unidos tiene un problema grave de consumo de dr**as, y ese problema no se resuelve deteniendo a un presidente extranjero ni entrando militarmente a otro país. El que es adicto va a buscar su vicio; si no es por una ruta, será por otra; si no es con un grupo, será con otro. La demanda sigue ahí, intacta. Y mientras exista esa demanda, el sistema de distribución se adapta, se mueve y se fortalece por otros medios.
Con acciones como esta no se ataca el fondo del problema. No se combate de verdad a los cárteles que operan dentro del propio territorio de Estados Unidos, ni a las redes financieras que lavan dinero en sus bancos, ni a los mercados internos que permiten que la droga se venda todos los días en todas sus calles, sus universidades, sus plazas, sus barrios y sus ciudades. Tampoco se enfrenta con seriedad el tema como lo que es: un problema de salud pública, de prevención, de atención médica y de reconstrucción social.
Por eso, sostengo que usar la fuerza en otro país para justificar una supuesta lucha antidr**as es una simulación. Puede servir para mandar un mensaje de poder, pero no salva vidas, no reduce el consumo y no soluciona la crisis interna. Los problemas reales no se resuelven hacia afuera, se enfrentan con responsabilidad dentro de casa.
Como decía mi abuelita: Ven la paja en el ojo ajeno...
Esta fue una operación para demostrar y adquirir poder dentro de la administración de Trump, quien no tiene todos los hilos en el congreso, que es donde de verdad está el poder.