29/01/2026
🔥 Urbanismo táctico… ¿o simple pintura chafa? El “nuevo estilo” que empieza a generar ruido en Mérida
Lo que inició como una iniciativa que prometía modernidad, orden vial y participación ciudadana, hoy comienza a ser cuestionada por su falta de calidad y resultados visibles. El llamado “Urbanismo Táctico”, impulsado desde el entorno de la diputada Larissa Acosta, ha pasado de ser presentado como una solución innovadora a convertirse, para muchos ciudadanos, en una pintada más sobre el pavimento.
Vecinos del poniente de Mérida, particularmente en Ciudad Caucel, han señalado que la señalética vial aplicada bajo este esquema se borra en cuestión de días, e incluso tras las primeras lluvias, dejando en evidencia el uso de materiales de baja calidad y una ejecución deficiente del proyecto.
El tema ha generado especial polémica porque la legisladora, durante su campaña, se distinguió por criticar duramente el dispendio de recursos de partidos como PRI, Morena y PAN. Hoy, esos señalamientos regresan como boomerang, al cuestionarse si este modelo de intervención urbana realmente aporta soluciones o solo busca impacto visual inmediato para posicionamiento político.
En corrillos políticos, estas acciones ya se interpretan como parte del nuevo estilo que algunos pretenden imponer para gobernar: proyectos rápidos, vistosos, pero sin fondo, sin durabilidad y sin evaluación real de impacto. Para muchos automovilistas, el urbanismo táctico terminó siendo táctica de imagen, no de movilidad.
A ello se suma la falta de transparencia sobre el origen de los recursos utilizados para estas intervenciones. Hasta ahora, no se ha informado con claridad si se trata de fondos públicos, donaciones privadas o aportaciones partidistas, lo que alimenta la percepción de opacidad y contradicción con el discurso de austeridad que se pregonó en campaña.
Mientras tanto, lo que quedó en el asfalto no fue una transformación urbana, sino una pintura barata que se diluyó, junto con la expectativa ciudadana. Y en política, cuando la forma se come al fondo, el resultado suele ser el mismo: ruido, desgaste y dudas sobre la verdadera capacidad de gobernar