28/11/2025
Los jefes invisibles: el nuevo rostro del crimen organizado en Zacatecas
La narrativa falsa de creación de un ambiente de paz con la realidad golpeadora de lo que sucede en Zacatecas y es imposible ocultar.
ZACATECAS.– Durante años, las detenciones de cabecillas del crimen organizado en Zacatecas fueron presentadas como avances clave para la recuperación del orden. Sin embargo, la violencia persiste, las rutas del narcotráfico siguen operando y el miedo no se ha ido. ¿Por qué? Porque tras los grandes nombres, hay estructuras criminales que no necesitan rostro para ejercer poder.
UN ESTADO EN DISPUTA SILENCIOSA
Zacatecas ocupa un lugar estratégico en el mapa del crimen: conecta el Pacífico con el centro del país y se vuelve clave para las rutas del tráfico de dr**as, armas y migrantes. Por ello, aunque algunos líderes visibles han sido detenidos, el estado sigue siendo territorio en disputa.
La disputa ya no es frontal, sino subterránea. Las organizaciones criminales se han adaptado. Ahora operan con células pequeñas, discretas, que se infiltran en comunidades, corporaciones de seguridad e incluso gobiernos locales. Ya no necesitan que un “jefe” los represente públicamente. Los jefes invisibles son más difíciles de atrapar, más difíciles de desmantelar y mucho más letales.
El propio secretario general de Gobierno, Rodrigo Reyes Mugüerza, lo reconoció recientemente: “Actualmente, solo hay presencia real de dos cárteles en Zacatecas. El resto han sido contenidos.”
Y agregó: “El estado ha dejado de ser campo de batalla abierto. Ahora es una zona colchón”.
Sus palabras confirman lo que muchos en la calle perciben: la violencia no ha desaparecido, sólo ha cambiado de forma.
Entre 2019 y 2025, Zacatecas fue columna vertebral de la llegada de células armadas del Cártel de Sinaloa (las “Flechas MZ”) y del CJNG, que disputan el control de municipios como Jerez, Fresnillo, Valparaíso, Río Grande y Mazapil
UNA ESTRUCTURA QUE SE REGENERA
Cada vez que cae un mando medio o un operador de plaza, otro toma su lugar sin causar estruendo. La descentralización del crimen ha convertido a Zacatecas en un laboratorio de poder criminal: menos jerarquías, más eficiencia, mayor alcance.
Estos grupos evitan el protagonismo mediático, pero su presencia se percibe en cada cobro de piso, en cada desaparición sin resolver, en las zonas rurales donde nadie entra después de las seis de la tarde.
LA NUEVA DINÁMICA DEL MIEDO
En municipios como Fresnillo, Valparaíso o Jerez, la violencia se ha vuelto parte del paisaje. Ya no son los tiroteos diarios lo que paraliza, sino el control silencioso, la amenaza velada, el desplazamiento forzado, los negocios cerrados, las rutas rurales vacías.
Las fuerzas de seguridad patrullan, pero la percepción ciudadana es que el crimen sigue marcando la pauta. Los operativos son constantes, pero no permanentes. Se detiene a sicarios, pero no se toca a las redes logísticas ni financieras que permiten que estos grupos sigan operando.
SIN ROSTRO, PERO CON CONTROL
Los “jefes invisibles” no aparecen en los boletines de prensa, pero organizan, extorsionan, trafican y mandan ejecutar. Tienen poder, pero no nombre. Tienen territorio, pero no bandera. Usan intermediarios, redes digitales, vehículos legales y hasta negocios fachada. Su fortaleza radica en el anonimato.
UNA AMENAZA QUE EVOLUCIONA
Zacatecas enfrenta una amenaza que ha aprendido a sobrevivir a los operativos, a adaptarse a las detenciones y a moverse sin hacer ruido. Mientras las estrategias sigan enfocadas en capturar nombres conocidos, los verdaderos operadores seguirán en la sombra.
La pregunta ya no es quién lidera al cártel en Zacatecas, sino cómo operan aquellos que no vemos, que no nombramos, pero que controlan rutas, negocios y vidas.
De: Tribunazac (seguridad)