24/04/2026
“El cine no es un lujo, es memoria.”
Hoy están juzgando a un creador por hacer algo que la industria dejó de hacer hace mucho: rescatar cine olvidado.
Detrás de Filmoteca Maldita y de El Feo no hay una estructura millonaria, hay una idea simple pero poderosa: que las películas no deberían desaparecer solo porque ya no son negocio.
Durante años, a través de proyectos como Zoowoman, se compartieron obras que no están en plataformas, que no se venden, que simplemente quedaron fuera del sistema.
Y hoy, por eso, lo quieren convertir en delito.
La acusación viene impulsada por la maquinaria de derechos, ligada a Enrique Cerezo, presidente del Atlético de Madrid.
La narrativa es clara: proteger la propiedad.
Pero la pregunta es otra:
¿quién protege la memoria?
Porque cuando el mercado abandona una obra, alguien tiene que decidir si muere… o si se comparte.
Sí, el debate es incómodo.
Sí, hay una línea legal.
Y sí, incluso el proyecto evolucionó hacia modelos donde ya hay cobro.
Pero nada de eso borra el punto central:
sin espacios como Filmoteca Maldita, una parte del cine simplemente deja de existir.
Hoy no se está juzgando solo a una persona.
Se está juzgando la idea de que la cultura pueda vivir fuera del control de la industria.
“EL CINE ES NUESTRO”
No de las plataformas.
No de los catálogos cerrados.
No de quien decide qué vale y qué no.
Nuestro.
Apoya. Difunde. Comparte.
Porque la cultura no debería ser un privilegio… ni un delito.