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Gracias Por La Invitación Nos Vemos En La Entrevista Con Leonardo Lara ✌🏻🤟🏻🔥😎
30/08/2026

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🎤 ¡NO TE LA PIERDAS!
Este 1.º de septiembre, trasmisión en vivo acompáñanos a la Rueda de Prensa del corrido de Gustavo Gutierrez “El Conejo”, con el apoyo de Leonardo Lara y su banda la Toxica .
Estarán presentes Los plebes de zapotlan del Rey y la cañada , Tv. Ponci Mx, EL CAPI ZDR DE JALISCO .
🎶 Una presentación especial, historias y vivencias.
¡Ahí nos vemos!


26/08/2026

Con Fatima Ordoñez – ¡Me acaban de reconocer como uno de sus fans destacados! 🎉

26/08/2026

Con Veronica Jimenez – ¡Me acaban de reconocer como uno de sus fans destacados! 🎉

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24/08/2026

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Te Gustaría Conocer Más Actores Mexicanos De Películas Mexicanas?Próximamente Estaremos Subiendo Entrevistas Con Algunos...
20/08/2026

Te Gustaría Conocer Más Actores Mexicanos De Películas Mexicanas?

Próximamente Estaremos Subiendo Entrevistas Con Algunos Personajes Que Ya Ustedes Conocen Y Conocerán.

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17/08/2026

Entrevista Con Lalo Álvarez Y Veronica Jimenez 😎🫡🔥

17/08/2026

Entrevista Con Fatima Ordoñez Y Martin Ordoñez Mikael 😎✌🏻🫡

100 Años Del Inicio De La Guerra Cristera Dónde Cerraron Todos Los Cultos Religiosos En Toda La República Mexicana...ROD...
31/07/2026

100 Años Del Inicio De La Guerra Cristera Dónde Cerraron Todos Los Cultos Religiosos En Toda La República Mexicana...

RODOLFO LOZA MARQUEZ

Nació en Zapotlán del Rey, en las postrimerías del siglo pasado. Fue uno de los más grandes protagonistas de la revolución cristera al lado de su jefe máximo el gral. Goroztieta.

Al terminar el conflicto paradójicamente el gobierno de la república le reconoció el grado de coronel. Sus mismos partidarios en represalia, asesinaron a su hermano Ildefonso, después de haberlo secuestrado al salir de misa mayor, en Guadalajara, Probablemente Ildefonso era un hombre sincero y de elevados privados en la plaza principal: "Nos queda el triste recuerdo de tomar las armas para principios morales pues en plena revolución dijo en uno de sus discursos pronuncia. defender la religión católica, si en la lucha tan solo queda un soldado de los nuestros, que suba a la cumbre de la montaña más elevada y grite con todas las fuerzas de su alma y su corazón;!

¡Viva Cristo Rey!

Rodolfo e Ildefonso Loza Márquez.

Dice el P. Heriberto Navarrete en su libro "Por Dios y por la Patria" que son memorias de su participación en la defensa de la Libertad de Conciencia y Culto, durante la Persecución Religiosa en México. Dice: "en el movimiento inicial de rebelión hubo cabecillas que arrastraron tras de sí grandes masas de campesinos, bien o mal armados y con los primeros golpes de sorpresa consiguieron estable. cer el permanente estado de guerra contra el ejército federal. Vino la reacción Gobierno que atendió al problema y envió fuertes columnas de combate; con ello, la dispersión de los cristeros fracciones pequeñas para eludir la acción de las pesadas expediciones enemigas". del

"Mediado el año 1927 el movimiento había decaído mucho de su primera etapa. Faltaba ya en Guadalajara Anacleto; en el campo Vega. Sin embargo, la constancia del ranchero alteño sobrepujó las dificultades; sí un grupo se deshacía, otro brotaba para mantener el fuego de la rebelión. Se hablaba ya de Gorostieta que trabajaba por el Norte de Zacatecas y que prometía pasarse a Los Altos muy pronto. Era menester hacer algo mientras. Lo importante, como decía El Cator-ce, era que "no se dejara oír en Los Altos el balazo del cristero". La presencia del Gral. Gorostieta en el campo, reanimó las actividades para mediados de 1928.

"La primera preocupación del Gral. fue asegurar una base de organización seria de la Campaña para el futuro. Sus trabajos se encaminaron a integrar una Brigada. La región de los Altos podría con facilidad aportar y sostener un contin gente de tropa para unos seis u ocho regimientos, con un efectivo de dos mil a dos mil quinientos hombres armados y montados. Facilitaban la tarea el echo de que los grupos se hallaban más o menos definidos".

"Operaban bajo el mando de Rodolfo Loza Marquez quizá unos 200 hom bres en el plan de la Barca, teniendo como centro de operación Tototlán, Zapotlán del Rey y las haciendas que cubrían las vegas del Lerma por el lado de Jalisco, hasta los alrededores de Atotonilco el Alto. Sus grupos se extendian por toda la ceja que separa el Plan, de los Altos y solían llegar hasta San Francisco de Asís, pero tendiendo siempre a las tierras del Lerma".

"Los muchachos del Cerro de Ayo se movían por los contornos de Arandas, cargándose por el lado de Ayo El Chico y bajando también al plan el lado de la Hacienda Margaritas".

El Catorce sentaba sus reales en torno ala ciudad de San Miguel el Alto, con base en los cerros de El Carretero, La Cruz y el Aguila. Podría alcanzar también los doscientos hombres".

Habla también del Regimiento de San Gaspar mandado por el Teniente Co-ronel Manuel Ramírez. El Regimiento de San Julián mandado por Miguel Hernández que operaba desde San Julián hasta San Francisco del Rincón pasando por El Cañón de Jalpa. Por fin los grupos que mandaban Chema Huerta y Gabino Alvarez. Chema operaba por Milpillas y el cerro del Picacho, y Gabino más cargado al Lerma, frecuentaba el cerro de Santa Fe y los alrededores de Zapotlanejo".

"Así se logró un primer cuadro y pies veteranos como sigue: Rodolfo Loza Marquez, con el grado de Teniente Coronel, queda al mando de sus tropas con la comisión de completar un Regimiento de 350 hombres. Su corporación llevó el nombre de "Carabineros de Los Altos".

Al P. Pedrosa se le extendió el despacho de Coronel para mandar el Regi-miento "Tiradores del Cerro de Ayo", con su cuadro completo de jefes, oficiales y tropa.

"Con los grupos de San Julián, en el sector que lindaba con Guanajuato, se organiza el "Regimiento de San Julián y queda al frente del mismo el General Brigadier Miguel Hernández, grado que no le fue posible a Gorostieta negar, por las circunstancias especiales que se relacionaban con este viejo revolucionario maderista".

Con la gente de Victoriano Ramírez quedaba establecido el Regimiento "Dra gones del Catorce", que apenas alcanzaba los 200 hombres.

Por fin al P. Vega se le dio el despacho de Coronel con el mando de 2 regi-mientos en formación y la comisión de completarlos: el Regimiento Gómez Loza a cuyo mando directo quedaba el Teniente Coronel Gabino Flores. El otro Regimiento incompleto lo formaba la gente que había comandado Gabino Alvarez, hecho prisionero y fusilado en Atotonilco poco antes de esta reorganiza-ción. Se le otorgó el mando de esta unidad a Cayetano Alvarez, hermano de Gabino, con el grado de Teniente Coronel.

Ildefonso Loza Márquez, hermano de Rodolfo, quedó nombrado Jefe Civil de Los Altos.

Ildefonso Loza Márquez Jr., hizo una hermosa Revista que tituló:

78 días del 78 en la vida de la Iglesia. Se regaló a los lectores de El Informa-dor el 17 de octubre de 1998 por eso tiene como subtítulo: "20 años después". Los 78 días son desde la muerte de Paulo VI hasta la elección de Juan Pablo II. Es un hermoso documental con fotografías del mismo Ildefonso y de otros fotógrafos romanos. En ella dice: "Todo empezó el 16 de octubre de 1930. Nacía yo con sangre cristera en mis venas". Mi padre jalisciense de Zapotlán del Rey y mi madre tapatía, se habían ido huyendo a San Luis Potosí, porque él estaba sentenciado a muerte por haber encabezado el movimiento cristero en la zona de Los Altos. Un día de 1932-el 2 de mayo - se le ocurrió regresar a Guadalajara.

Algunos amigos lo vieron en Misa de las dos de la tarde en La Merced. Nuca más se supo de él. Regresa mi madre a Guadalajara - a su tierra, entre su familia - con 3 hijos: dos mujeres y yo.

A los 12 años de edad, luego de que el Niño Dios me trajo una cámara fotográfica, se me desper-tó una gran afición por la foto-grafía. Yo mismo revelaba mis fo-tos en mi propio "Cuarto oscuro".

A los 14 años de edad ya tenía yo mi propio negocio: Instantáneas Loza, que luego se convirtió en Foto Loza. Tomaba fotografias de eventos sociales - bodas, bailes, fiesta y me sentía importantísimo cuando al llegar a los Laboratorios Julio, en Av. Colón, y los laboratorios María Santana, en Av. Juárez, a comprar productos fotográficos, me daban tratamiento de "Señor Loza". Yo nunca fui joven. Pasé muy rápido de niño a señor.

Este Ildefonso Jr. hizo periodismo radiofónico de enero del 57 hasta agosto del 78. Fue a Roma en la elección de Juan Pablo I y a los pocos días a la elección de Juan Pablo II. con su cargamento de fotografias de los 3 últimos papas, se le ocurrió hacer la hermosa revista ya dicha.

Oigamos de nuevo al P. Navarrete que en el capítulo 35 dice: "El Precio de la derrota".

"Es el primero de junio de 1929. En el Plan, todo es movimiento de tropas, como arriba-en Los Altos. En todas partes está el Gobierno. Nos sentíamos acosados, fatigados... nos asfixian.

¿Cuál es nuestro camino, Rodolfo?

Rodolfo Loa Márquez trae un brazo en cabestrillo. Todavía no sana de una herida que recibió en el hombro. Es un hombre serio, mustio, leal y de pocas palabras. Yo creo que podríamos avanzar durante la noche, pasando por El Refugio y acercarnos a Atotonilco sin separarnos mucho del pie de la ceja".-Perfectamente, mi Coronel, libre sus órdenes.

Envió Rodolfo dos soldados como avanzada por el camino que íbamos a seguir. Ya cerrada la noche emprendemos una muy penosa marcha. Llueve; du-rante varios días ha llovido en abundancia. Las tierras bajas de la extensa llanura están saturadas, los caminos lodosos. La llanura está cruzada en todas direcciones por zanjas de riego, cercas de alambre, setos que marcan límites de propiedad, etc. Vamos adelante muy lentamente, rompiendo una valla aquí, siempre envuel-tos por la densa oscuridad de una noche de tormenta. Se descubre a unos dos-cientos metros de distancia una fogata. Rodolfo se detiene y nos dice: "Ahí es el Refugio". se adelanta a una casita y vuelve con la noticia: "hay mucho Gobierno en la Hacienda". Llegaron al meterse el sol. "Salvado el tropiezo con un pequeño rodeo, seguimos adelante. Lluvia, lodo, frío, sueño.

Por fin, serían las dos de la mañana cuando ordenó el gral que hiciéramos alto en la cumbre de una lomita para dormir unas dos horas. Nos regamos en los matorrales, Al tayar el alba montamos de nuevo y nos dispusimos a continuar la marcha, entonces hubo un corto dialogo entre Rodolfo y el Gral

Para mi, esta breve discusión ahuyenta aun la más leve sombra de duda o sospecha que pudiera levantase contra los Loza Márquez, para echar sobre ellos alguna responsabilidad en los acontecimientos que se siguieron. Digo esto por a Ildefonso mal parado. Ya entonces expresé mi opinión con toda energia, pues que algún tiempo después escuché en la ciudad de México versiones que dejaban yo nunca llegué a dudar de la lealtad y nobleza de los Loza M.

-"¿Cuál es nuestro camino, Rodolfo? - Yo creo que conviene subir a media ceja y pasar el día emboscados, mi General. Estamos muy cerca de la vía entre Ocotlán y Atotonilco. Cualquiera que fuera el camino que siguiéramos, tendría-mos que cruzar la vía y caminar todo el día por el plan. "Es peligroso",

Yo no digo que caminemos todo el día; pero es muy distinto no adelantar que retroceder. Podría usted pensar en algún sitio para salir de ahí a media noche y pasar el río en la madrugada. Mañana a estas horas estaría yo en Michoacán. - Sí, mi General; pero es que no tenemos informes del rumbo de Yurecuaro. Ya hace mucho tiempo que no vengo por este lado; y nunca hemos frecuentado mucho por acá; la gente es poco conocida de nosotros. Desde luego que no tenemos muchos amigos, aunque sí creo que la gente es de confianza, en general. Ildefonso dio su opinión adhiriéndose a la de su hermano. El General dijo: "Vamos toman-do el camino recto hacia donde tenemos que ir. Después, Dios dirá. Yo ya no quiero perder tiempo... Sin una objeción más, echamos a caminar cuando está a punto de salir el sol. La lluvia ya ha cesado y el día promete ser espléndido

"Ildefonso y yo nos retrasamos un poco y vamos charlando. Estamos des-contentos; murmuraron un poco de aquel capricho de Gorostieta. Casi me pone nervioso Ildefonso con sus comentarios porque está muy desconfiado; no le gusta nada aquel rumbo".

"Dirigiéndose a Rodolfo", dice el General: "Hay que buscar un rancho donde podamos comer algo y echar un pienso a los caballos.- "si le parece, mi General, podemos almorzar en la hacienda del Valle. No está lejos: pero creo que no podre mos estar mucho tiempo allí.- Vamos allá, dice don Enrique y luego veremos".

"Ahora me voy platicando con don Enrique adelante el grupo. Entre nueve y diez de la mañana entramos al patio de la hacienda. La casa es grande. La forma un gran bloque cuadrangular limitado por altas paredes de adobe. Al frente tiene adosado el característico corredor con su arcada espaciosa que descansa en sóli-das columnas. Entre columna y columna corre una barda de ladrillo, como de 60 centimetros de altura, interrumpida en el arco central, frente al gran portón que da acceso a la casa; pero ahora esta entrada al corredor está obstruida por una como trinchera de piedras sueltas, de la misma altura de la barda que continúa a los lados. Además, las ventanas están tapiadas con adobe. Tiene toda la apariencia de un sitio fortificado.

Es que el gobierno tuvo algún tiempo destacamento en la hacienda y con frecuencia recibieron ataque de fuerzas cristeras".

"Pronto llevaron al corredor pan en abundancia, leche y huevos estrellados.

Mientras tomábamos el desayuno, el General preguntó si era posible conse-guir un cabrito y quien se encargara de tatemarlo. Rodolfo le hizo notar al Gene-ral que no consideraba el lugar seguro, para estar allí mucho tiempo. el General solo encargó a Rodolfo que estableciera una vigilancia segura. Estaba ya un sol-dado de confianza en un miradorcito que tenía acceso por una escalera de made-ra que arrancaba de lo que un tiempo debió de ser el escritorio. Terminamos el desayuno y los asistentes se regaron por la cuadrilla de la hacienda. Rodolfo y yo nos quedamos platicando en el corredor. No llamaba mucho la atención la acti-tud del General. No entendíamos lo del cabrito tatemado que con tanta tranqui-lidad encargara. Nunca había manifestado tanta confianza durante nuestras co-rrerias. Siempre tomaba las mayores precauciones posibles cuando estábamos en condiciones de pelear. Era valiente, tuve oportunidad de verlo en varias ocasio-nes tomar parte, aun personalmente entre los soldados, en refriegas y tiroteos muy aventurados.

"Pasados unos minutos yo me entré por la casa curioseando. Me di cuenta de que la única entrada era el portón del frente. Volvía al corredor y casi en el momen-to de salir, escuché que bajaban los de la azotea con estrépito y una voz descom-puesta que decía: "¡El Gobierno! ¡Ya está llegando! ¡Por la espalda de la casal".

"Siguieron momentos de confusión. Lo asistentes entraban corriendo; el Ge-neral salió al pasillo" diciendo: ¡Luis Valle, mi caballo!. Luis Valle era el asistente

encargado del caballo Yo me lancé como flecha al lugar en donde había visto a mi kaiser. Era este bayo, más bien claro, de gran alzada. No era ni joven ni muy el freno pimmeros disparos. Sin desatar el cabestro monto él kaiser de un brinco y el caballo parece entender, se encoge y br**ca hacia afuera en la posición precisa En ese momento veo a Luis Valle que viene con el caballo del General. En la para romper el lazo, y un momento después estoy listo para cualquier maniobra. azotea se escuchan algunos disparos que son contestados desde afuera pero cual-quier intentona para rechazar al enemigo era un sueño. Yo veía a los nuestros correr de un lado para otro como queriendo ocultarse en algún sitio. Va a recibir Gorostieta su caballo de manos de Luis Valle, cuando alguien grita: ¡Se meten por la puertal. Gorostieta corre a pie hacia el portón, desenfundando su revólver. seguimos Luis Valle (cabestreando el caballo) y yo. Veo llegar al General hasta cubrirse con el marco de mampostería del zaguán y comienza a disparar en dirección de la tienda. Desmonto al llegar cerca de él, pero luego me grita: "¡no se baje! ¡salga disparado!. Es cuestión de un instante. Yo le sigo". Monto de un brinco. Como una ráfaga me pasó por la mente: "Voy a distraer al enemigo con mi salida. Me van a matar". El gesto del General, enérgico. Hinqué los acicates al kaiser y sali disparado. Al br**car el parapeto de piedra, tiré el sombrero. No dejaba de disparar mi pi***la automática rumbo a la tienda y a mi vez me sentía envuelto por la lluvia de proyectiles. Sentía yo que alguien venía detrás de mi suponía que era el General. Le

Entre una nube de polvo, llegué ileso a una de las pilastras de donde arranca el camino de automóviles de Ocotlán. Junto a mí frena su caballo el asistente de Ildefonso, un muchacho a quien decían Chuy. Este tenía las manos ensangrentadas.

- ¿El General? - De una ojeada abarcamos la situación. Ya la hacienda está totalmente rodeada de tropas. Es mucha la gente del Gobierno. El General está caído en tierra con el caballo mu**to encima de una pierna. Tuve la impresión de verlo forcejear para librarse del caballo. Pero en ese momento se destacaba un grupo como de 15 soldados en nuestra persecución. A Chuy le había tocado una bala en las dos manos mientras cortaba cartucho a su pi***la, y por tanto las tenía inutilizadas. No había que pensar en resistir contando con una sola pi***la 45, la mía, y en terreno abierto. Dimos la vuelta y por la ancha calzada les jugamos carreras a los changos. Les ganamos. Más adelante, desde una pequeña eminencia escudriño con mis gemelos. No se distingue nada y sin embargo ahí se está realizando una tragedia.

Tragedia que me toca a mí en lo más vivo. Nos han persegui-do, nos han acorralado y nos han derribado. Chuy está callado. "¿Qué hacemos Chuy?. - No se me ocurre nada, mi Mayor". Subimos a la ceja y encontramos un pequeño grupo de cristeros. Allí curaron a Chuy y se quedó con ellos. Ami me proporcionaron un guía para ir en busca de Pedroza por el rumbo de Ayo. Caminamos casi toda la noche. Nada sabía yo de los acontecimientos del Valle pero presentía la tragedia. Llegamos a la casa de doña María. En la expresión de su rostro veo que ya saben algo. El P. Pedrosa está sentado frente a una mesita del corredor". Ah Tú estás bien?" - Hay angustia en su voz. - "Si, Padre". "¿Es cierto lo de él?. -Creo que si, Padre. - ¿Es verdad que lo mataron?". - Yo diría que es lo más probable. No, es cierto, lo mataron". - Yo le narré los aconteci-mientos de la víspera y él me dijo que como a las 5 de la tarde los aviones habían arrojado miles de volantes por todos los rumbos, con la noticia de que el cadáver del General estaba en poder del Gobierno y que iba a ser expuesto en Arandas. Pedroza había llegado a querer mucho al General y estaba conmovido. "Yo no me explico, le decía yo al Padre, más que por una verdadera fatalidad. Salimos los 3 con un segundo de diferencia, según me decía Chuy; yo salvo la zona de peli-gro, ileso, Chuy recibe una herida leve y el General es abatido. Su caballo era mejor que los nuestros; el mío, más fácil de ser cazado... y él se quedó ahí... - "Son cosas de Dios, Navarrete: "uno será tomado y el otro dejado".

Fue hasta dos años después cuando Ildefonso me contó los hechos que si-guieron a mi salida de la hacienda: "En el intento de escape, le mataron el caballo al General pero logró volver al recinto de la hacienda; conoció desde luego lo desesperado de la situación; pero no quiso entregarse como prisionero, sino que hizo una segunda salida a pie, intentando abrirse paso el solo, a tiro de revólver, entre la multitud de enemigos. Era imposible. A todos los demás los hicieron prisioneros, menos a Rodolfo Loza Márquez que logró escapar y se hizo perdidizo rápidamente entre el caserío de la cuadrilla.

Creo firmemente que Dios es misericordioso. Desde el 2 de junio de 1929 no he dejado de pedirle, ni he dejado de esperar en su misericordia infinita que un día nos permita encontrarnos al General y a mi, en el cielo. Así lo espero porque el General era un hombre bueno.

Quise escribir casi todo el capítulo 35 de las Memorias del P. Heriberto Navarrete, porque en él están mis paisanos Rodolfo e Ildefonso Loza Márquez y aquí se ven libres de culpas que les han achacado y los hace ver nobles y leales...

En Memoria De Rodolfo Márquez Loza E Ildefonso Márquez Loza Cristeros De Zapotlán Del Rey,Jalisco...

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