09/08/2026
Mega farmacia ya no es ni bodega; inaugurada en 2023, hoy se encuentra vacía y desolada
* El almacén de medicamentos que prometía acabar con el desabasto tiene escasa actividad, con andenes de carga vacíos y poco flujo de trabajadores
Huehuetoca, Méx.— Es lunes al mediodía, el sol cae a plomo y la Megafarmacia está desolada, con una de sus dos entradas semibloqueada por cascajo de un socavón que se formó desde enero de 2026 y no ha sido reparado.
Por ahí pasan con dificultad autos compactos y motos de los pobladores aledaños que tienen que utilizar el retorno que está en el bajopuente, enfrente del acceso principal, pero no caben los tráileres que llevan los medicamentos a la bodega, por lo que deben acceder por la entrada norte, que exige una vuelta mayor.
El silencio que reina dentro de la bodega de 425 mil metros cuadrados, con dos naves industriales en una superficie de 94 mil 127 metros cuadrados, contrasta con el ruido de los motores de tráileres, camiones, autos y motos que pasan constantemente sobre la carretera Jorobas-Tula, que está a un lado.
Al percatarse de la presencia de periodistas documentando el estado actual del proyecto que sería la solución al desabasto de medicamentos, según el expresidente Andrés Manuel López Obrador, tres elementos de Vigilancia Auxiliar del Estado de México, que custodian permanentemente el acceso, y dos empleados de Birmex acudieron a mover piedras y blocks para cancelar totalmente el paso por representar un peligro, dijeron a este diario.
“Allá, en la entrada principal donde pueden pasar los tráileres para entrar a la Megafarmacia, literalmente se deslavó la barda junto con el pavimento de la carretera, se deslavó hacia un lado y sólo existe la mitad del pavimento, cerraron con tarimas y todo.
“Pero la gente tiene que pasar por ahí, porque al final es un retorno por abajo del puente y no se puede ni pasar, te tienes que ir a dar la vuelta hasta el otro puente. Ya tiene medio año, como a principios de enero”, contó Ángel Samuel, vecino de la colonia Santa Teresa, aledaña al recinto federal.
Desde la ventana de su casa se puede ver el Centro Federal de Almacenamiento y Distribución de Insumos para la Salud (Cefedis) —coloquialmente llamado Megafarmacia—, que tenía más “vida” cuando fue bodega de Liverpool, recordó.
En el bajopuente, enfrente de la entrada principal de la bodega, había basura de empaques de medicamentos, incluso con las papeletas de identificación del embarque aún pegadas al plástico, con el nombre del fármaco y su destino (hospital y municipio), nombre y dirección del laboratorio que lo elaboró, lote, caducidad y registro sanitario, dejados y expuestos ahí por los conductores de camiones que transportan los fármacos.
Trabajadores de la Megafarmacia confirmaron que los medicamentos ya no se embodegan ahí para entregar los fármacos no surtidos en todo el país, como prometió López Obrador, sino que llegan los medicamentos, se preparan y se mandan los pedidos del IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar.
“Yo me encargo de seleccionar, checar medicamento, que su fecha de caducidad sea la cuerda, que no venga maltratado el medicamento, que no venga mal. Así como llega, literalmente, se prepara y todo, y vuelve a salir el medicamento. En una nave descargan y en otra nave es donde cargan para salir”, explicó Marisol, trabajadora de la Megafarmacia.
Sin embargo, su versión se contrapone a lo que observan los vecinos de la bodega, quienes viven en el lado sur, en la colonia Santa Teresa. En un recorrido realizado por este medio, en negocios locales y el tianguis de la calle Paseo de Albatros, pocos identificaron el nombre de Megafarmacia, y menos su objetivo. “[Ahí] trabajaba mi hermana, de seguridad. Llegaba muy poco medicamento, fue lo que nos dijo, que llegaba muy poco medicamento, entraba”, contó Lindret Yamile, quien vive en la calle Paseo de Acuario, justo al lado de la barda perimetral.