28/06/2026
Tengo 33 años, soy soltera y trabajo como enfermera. Gano 13 mil pesos al mes y pago una renta de 4 mil 500 quinientos, además de mis gastos normales. No vivo con lujos, pero me alcanza para salir adelante mientras administre bien mi dinero.
Hace ocho meses mi hermana me pidió que fuera madrina del pastel en los quince años de mi sobrina. Acepté con mucho gusto porque la quiero mucho y quería participar en un día importante para ella. En ese momento me dijeron que el pastel costaría entre 3 y 4 mil pesos. Hice cuentas y pensé que sí podía cubrir ese gasto si apartaba dinero poco a poco.
Durante varios meses nadie volvió a tocar el tema. Yo seguí ahorrando con la idea de ese presupuesto. Incluso rechacé algunos gastos personales porque quería cumplir con el compromiso que había aceptado.
Todo cambió dos semanas antes de la fiesta. Mi hermana me llamó para decirme que habían cambiado de proveedor y que ahora el pastel sería mucho más elaborado. Ya no costaría 4 mil pesos. Ahora esperaban un pastel de 8 mil 500 pesos, con decoración personalizada, mesa de dulces incluida y además vasos y platos con el nombre de mi sobrina.
Cuando escuché el monto me quedé sorprendida. Le expliqué que simplemente no tenía ese dinero. Si aceptaba, tendría que pedir un préstamo o usar la tarjeta de crédito sabiendo que me iba a costar meses pagarla. Le dije que nunca habría aceptado si desde el principio me hubieran hablado de esa cantidad.
Su respuesta me hizo sentir mal. Me dijo que si hubiera administrado mejor mi dinero podría pagarlo sin problema y que un compromiso no se deja tirado a última hora. Sentí que estaba ignorando por completo mi situación económica.
Después hablé con otros familiares y descubrí que no fui la única. A varios padrinos también les aumentaron el gasto sin avisarles. A uno le cambiaron el costo del vestido, a otro el de la música y a otro le agregaron cosas que originalmente no estaban contempladas. Al parecer, conforme iban aumentando los gastos de la fiesta, simplemente los repartían entre los padrinos.
Después de pensarlo mucho, le dije a mi hermana que prefería dejar de ser madrina del pastel. No porque no quisiera apoyar a mi sobrina, sino porque realmente no podía comprometerme a un gasto que duplicaba lo que originalmente habíamos acordado.
Desde entonces parte de mi familia dice que eso no se hace. Que un padrino no puede echarse para atrás dos semanas antes del evento y que ahora estoy dejando a mi hermana en un problema.
Yo entiendo que el momento no es el mejor, pero también siento que cambiaron completamente las condiciones del acuerdo sin preguntarme si podía asumir ese gasto.
No me niego a ayudar. Me negué a endeudarme por algo que nunca acepté pagar.
¿Ustedes creen que estuve mal por retirarme a última hora?