13/04/2026
Desde el 8 de abril de 2026, la cárcel de máxima seguridad La Roca tiene nuevas inquilinas. Son 61 mujeres catalogadas de alta peligrosidad, por delitos como matricidio, as*****to, narcotráfico, lavado de activos, entre otros.
El ministro del Interior John Reimberg anunció su traslado en redes sociales y compartió fotografías de algunas de ellas como Verónica Briones, pareja sentimental de alias Fito; la hija de alias Gerente, cabecilla de Los Comandos de la Frontera, entre otras.
El centro penitenciario fue remodelado luego del traslado de los reos hasta la cárcel del Encuentro, en Santa Elena. De acuerdo a una lista a la que accedió Ecuavisa.com, entre las reclusas hay integrantes de Los Lobos, Águilas, Fatales, Lagartos, Chone Killers, Latin King.
También implicadas en as*****tos que conmocionaron al país, como Andreína Lamota, la descuartizadora de Sauces. Pero Andreína no es la única acusada de un crimen atroz.
Está Rosa Toala, que cumple una condena de 34 años y ocho meses por asesinar a su hijo de seis años en el cantón Milagro, en Guayas.
Los detalles macabros de cómo fue asesinado el pequeño Dilan en septiembre de 2016, motivaron incluso que el recurso de apelación a la sentencia y el de casación fueran rechazados en los tribunales años después. Su padrastro también fue sentenciado e incluso, acusado de maltratar a sus hermanos y abusar sexualmente de su hijastra de 13 años.
Madre de Dilan prestó una olla en la iglesia para hervir el cadáver
Jordán vio a su hermano Dilan por última vez fue el 9 de septiembre de 2016. Ese día, el pequeño fue castigado y sumergido en un balde de agua por su madre Rosa Toala y su padrastro Iván Landa, según consta en las actas de audiencia de juicio y de apelación que revisó Ecuavisa.com.
Dilan murió y según el relato de sus hermanos ante psicólogos, el cuerpo del pequeño fue metido en una olla grande donde lo cocinaron. Posteriormente, fue descuartizado y las partes metidas en una funda y mochila, la cual fue botada en un terreno baldío en el cantón Milagro, en Guayas.
La mujer, en ese entonces de 28 años, le dijo a sus otros hijos que Dilan se había ido de viaje aunque la ropa de él seguía en casa. A Jordán, desde entonces, le hacía falta su hermano para jugar. El menor relató los castigos a los que eran sometidos todos, como golpes en el estómago, ampollas en las manos, descargas eléctricas y sumersiones en baldes de agua.
Que de las acciones tantas que recordaba, se le evidenciaba terror. Y que la amenazaba por el hecho se ser abusada por él. Ya después de la situación que se dio por conducta y que describe claramente, ese día mandó a apagar la luz, y que ese día él (…) él se puso una crema y que ese día lloraba y que le decía que se calle que me va escuchar los vecinos”, Psicóloga que atendió a la adolescente.
La menor también dijo que era obligada a llenar los baldes con agua donde sus hermanos, incluyendo Dilan, eran sumergidos como parte del castigo. Los enojos a veces eran por no querer darles masajes a su mamá.
Tras el descubrimiento del crimen, Rosa e Iván confesaron el sitio donde fueron arrojados los restos de Dilan. La Policía exploró la zona y halló los restos óseos que fueron sometidos a pruebas de ADN. La pareja admitió que destrozó el cráneo del pequeño con un ma****lo para deshacerse de los huesos.
Entre los testimonios del caso, constan las versiones de dos personas de la iglesia, que relataron que en septiembre de 2016 Rosa pidió prestada la olla donde se hacía el chocolate para la parroquia. La excusa fue que harían una cangrejada y días después cuando la devolvió, no se la quisieron recibir porque tenía manchas y restos de grasa. Nunca se imaginaron que ahí fue cocinado el cuerpo del menor.
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