10/08/2026
El secuestro que puso al Ecuador de rodillas.
Ecuador vivía uno de los momentos más tensos de su historia.
Habían pasado pocos años desde el regreso a la democracia. El país aún intentaba recuperarse de la muerte del presidente Jaime Roldós, la crisis económica golpeaba con fuerza y un nuevo grupo armado comenzaba a desafiar abiertamente al Estado.
Su nombre era Alfaro Vive ¡Carajo!.
Robaban bancos, asaltaban cuarteles y aseguraban que luchaban por una revolución socialista. Para financiar sus operaciones necesitaban un golpe que estremeciera al país entero... y encontraron a la persona perfecta.
📅 El 7 de agosto de 1985, Nahím Isaías Barquet, gerente general de Filanbanco y una de las figuras más influyentes del sistema financiero ecuatoriano, llegó a su hacienda "Las Alturas", en la vía Guayaquil-Daule.
No alcanzó a imaginar que llevaba meses siendo vigilado.
Aquella noche, un comando integrado por miembros de Alfaro Vive ¡Carajo! y guerrilleros del M-19 colombiano lo interceptó y lo secuestró en cuestión de segundos.
Su exigencia fue tan grande como el impacto del caso: cinco millones de dólares para financiar la lucha armada.
Todo parecía perfectamente calculado.
Pero el destino cambió por un detalle casi imposible de creer.
El automóvil Fiat rojo que servía de apoyo tenía averiado el medidor de combustible y tuvo que detenerse en una gasolinera de Nobol.
Aquella parada permitió que agentes vestidos de civil sospecharan del grupo y capturaran a tres de sus integrantes.
Desde ese momento, el operativo comenzó a desmoronarse.
Mientras el país seguía cada noticia con angustia, Nahím Isaías era trasladado de un escondite a otro hasta permanecer cautivo en una vivienda del barrio La Chala, en Guayaquil.
Los días pasaban...
Las negociaciones no avanzaban...
Y el Gobierno del presidente León Febres-Cordero mantenía una postura que todavía divide opiniones: no negociar con los secuestradores bajo ninguna circunstancia.
⏳ Pasaron 26 días.
Después de casi treinta horas de vigilancia continua, las Fuerzas Especiales rodearon completamente la vivienda.
A las 03:26 de la madrugada del 2 de septiembre de 1985 comenzó el operativo de rescate.
En apenas unos segundos, el silencio fue reemplazado por una intensa balacera.
Los cuatro secuestradores murieron.
Nahím Isaías fue sacado con vida, pero gravemente herido.
Una ambulancia lo trasladó de inmediato a la Clínica Guayaquil.
Los médicos hicieron todo lo posible...
Pero falleció poco después.
Desde aquella madrugada, el caso nunca dejó de ser motivo de discusión.
Para algunos, el Estado actuó con firmeza frente al terrorismo.
Para otros, el desenlace pudo haber sido diferente si se hubiese elegido otro camino.
Casi cuarenta años después, el secuestro de Nahím Isaías Barquet sigue siendo uno de los episodios más polémicos de la historia reciente del Ecuador.
Y cada vez que este caso vuelve a recordarse, también regresa una pregunta que sigue sin tener una respuesta definitiva.
¿Qué habría pasado si aquella madrugada todo hubiese sido distinto?