10/09/2026
A&O 7ma Temporada
Arco - El camino Eterno a la Constelación de tus Labios
Especial No. 175 - Gorrión (Unreleased VIP Version)
Existen momentos únicos que no anuncian su llegada... No tienen ruido, ni señales evidentes, ni una razón que pueda explicarse. Simplemente ocurren, el mundo continúa con su pequeño desorden habitual, las voces se cruzan, las cosas suceden sin demasiada importancia... hasta que, por alguna razón, algo cambia y no siempre sabemos qué fue lo que cambió.
A veces es apenas una sensación, una pausa donde antes no la había, un silencio que parece extenderse un poco más de lo necesario. Una extraña impresión de que el lugar, sin dejar de ser el mismo, acaba de convertirse en otra cosa, quizá lo más extraño es que uno no se da cuenta de inmediato.
Primero lo siente el espacio... Después, el corazón.
No noté tu rostro primero, noté el silencio que dejó tu paso, las conversaciones bajando el volumen, el aire mismo pareciendo detenerse por un instante, como si incluso el mundo hubiera olvidado por un segundo aquello que estaba haciendo.
Y me quedé ahí, quieto, sin saber si mirar o fingir que no había visto nada, mientras algo en el pecho se movía despacio, como si ya supiera algo que yo todavía no entendía.
No necesité mirarte para saber que estabas, lo sentí en la manera en que el espacio cambió, en cómo la atmósfera se volvió diferente.
Tardé unos segundos en reaccionar, en recordar que también yo estaba ahí, en un lugar que hasta hace un momento me parecía perfectamente normal.
Después vino el detalle: la forma en que sostiene una taza de café, la mirada que esquiva antes de reír, la risa que le da un poco de pena. Cosas pequeñas que nadie más notaría, pero que a mí me dijeron más de ti que cualquier presentación formal.
No fue su belleza lo que me marcó, fue ver esa indiferencia elegante de quien no actúa para nadie fue lo que más me atrajo.
Verte caminar sin buscar miradas, hablar sin esperar aplausos, moverte por el mundo sin pedir permiso, mi respiración cambió, mi corazón latía a un ritmo que no me pertenecía...
Intenté perpetuar el instante mágico de la danza sublime de tus cabellos, ese movimiento que hace cuando el viento te toca, cuando giras sin pensar en nada.
Intenté memorizar cada línea de tu rostro, cada gesto... Y me gustaste, me encantaste, desde el primer instante donde enmudecí, desde tus cimientos hasta la escultura, desde el murmullo hasta el suspiro
Indescriptible, ese es el único pensamiento que tengo, cuando levanto la vista y te veo. De repente todo cambia, y nada vuelve a ser lo mismo.
Simplemente hermosa, cuando yo te ví, me olvidé de todo, cuando escuché tu voz, me llené de un gozo tan grande y espectacular. De tu paso tan urgente, caminando tan briosa, han surgido mis abrojos suspirando sobre piel, y tus curvas tan perfectas, ¡Mujer maravillosa! Tus pestañas tan lucientes, son tan dulces como miel.
Tu tierna e inocente mirada, paradojicamente, sostienen un fuego oscuro y tranquilo que no necesita hablar para decirlo todo...
Una mirada y se enmudece mi ser, radiante mujer, el mundo calla y brilla tu luz y en su calor, mi alma estalla.
.. Y se detiene el tiempo, sin pedirle permiso a los relojes, para escuchar solamente el instante en que tu voz resuena cada espacio de mi ser
Las tardes comenzaron a parecer más largas, las noches más profundas, y las estrellas, que antes eran apenas pequeñas luces lejanas, parecieron acercarse para contemplarte.
Caí en tus ojos como cae la lluvia sobre la tierra sedienta, caí en tu sonrisa como cae la tarde sobre el mar. Recorri cada parte del mundo y vi como quien finalmente encuentra el lugar que llevaba toda la vida buscando...
Pero había algo más... Algo que no estaba en tus ojos, ni en tu sonrisa, ni en ninguna de esas cosas que podrían explicarse... Era lo que sucedía después de encontrarte.
Porque después de ti, algunas canciones comenzaron a sonar diferente. Ciertos lugares adquirieron nombres que antes no tenían. Empecé a descubrirte incluso cuando no estabas y eso era extraño, no te buscaba deliberadamente, pero aparecías.
En el reflejo de una ventana cuando la tarde comenzaba a apagarse. En el aroma de la lluvia sobre las calles. En una frase cualquiera que, sin saber por qué, conseguía llevarme hasta ti.
Hasta el tiempo parecía tener otra manera de pasar, quizá fue entonces cuando comprendí que no era solamente tu presencia lo que me atraía... Era aquello que despertabas en mí.
Una versión de mí que no conocía. Una paciencia que nunca había tenido, una forma distinta de mirar, como si al encontrarte hubiera descubierto que todavía quedaban rincones dentro de mí que nadie había tocado.
No llegaste a cambiar mi mundo, llegaste a hacerme verlo de una manera distinta...
Había algo en ti que no terminaba en lo que podía verse. Una especie de horizonte que comenzaba justo donde mis certezas terminaban, cuanto más intentaba comprender aquella sensación, más lejos parecía estar la respuesta, como si conocerte fuera aprender lentamente el idioma de un cielo que hasta entonces había permanecido en silencio.
Y, sin darme cuenta, comencé a preguntarme por ti. No por aquello que mis ojos alcanzaban a descubrir, sino por todo lo que permanecía detrás de ellos.
Entonces quise saber... Qué historias habían hecho de ti la persona que veía, qué caminos habían dejado sus huellas en tus pasos, qué recuerdos habitaban detrás de aquello que sonreía, qué sueños se escondían detrás de aquellos silencios.
Quise saber incluso aquello que todavía no tenía derecho a preguntar y entre todas esas cosas que comenzaban a despertar mi curiosidad, hubo una que parecía pequeña, casi insignificante, pero que de pronto adquirió una importancia inexplicable.
Tu nombre...
Porque hasta entonces eras para mí una presencia sin palabra. Algo que podía reconocer sin saber cómo llamarlo, como se reconoce el olor de la lluvia antes de que caiga o la primera estrella antes de que termine de oscurecer.
Y quizá por eso, cuando finalmente lo escuché, no pareció que alguien me hubiera revelado un nombre. Pareció que acababan de entregarme la primera palabra de una historia que todavía no sabía leer.
Génesis, final de mi principio... Como si mi vida hubiera sido un libro escrito hasta la última línea de un capítulo que no sabía que estaba terminando, y tú hubieras llegado justo cuando la tinta comenzaba a secarse.
Y después de ti, hasta las páginas en blanco parecieron tener un destino, desde ese instante, aquella presencia que alguna vez había sido imposible de nombrar tenía una palabra.
Por un instante olvidé todo aquello que había estado pensando. Había algo en su presencia que hacía difícil apartar la mirada, como si mis ojos hubieran encontrado, sin saberlo, aquello que llevaban demasiado tiempo buscando.
No sabía qué era, quizás fue la forma en que la luz parecía detenerse sobre ti. Tal vez aquella mirada que, aun estando frente a mí, parecía venir de algún lugar mucho más lejano. O quizá era tu sonrisa, apareciendo de pronto, con esa delicadeza con la que la primera claridad consigue vencer lentamente a la noche.
Te contemplé en silencio y cuanto más lo hacía, más encontraba un pequeño movimiento de tus manos. La manera en que inclinaba el rostro al escuchar.
Sería parecido a caminar junto al mar sin llegar nunca al final de la orilla: cada paso una nueva forma de luz, otra profundidad bajo el agua, otro horizonte esperando ser descubierto.
Quizá la belleza no estaba solamente en aquello que alcanzaba a ver, sino en todo lo que todavía me faltaba ver en ti...
Me gusta lo que eres, sin adorno, en tu forma más sencilla, la huella de tus pasos en el suelo, en el destello breve de tu risa, en la calma que traes a mi rutina como un soplo sutil de nueva brisa, el brillo silencioso de tu entorno y este inmenso deseo de quererte sin velo
Nahomi... Porque no es solamente tu mirada, ni tu sonrisa, ni tu voz, sin darte cuenta todo en ti me gusta, me gustaste, me gustarás... Cuando ríes, cuando te enojas, cuando estás cansada y aun así me regalas una sonrisa.
Tú no sabes lo hermosa que eres, sobre todo porque quizá nunca puedas comprender lo que ocurre dentro de mí cuando te miro. Intento entender cada latido, y todas esas sensaciones que provocas en mi.
No sé qué tiene la magia de tus ojos, que solo con verlos me sonrojo, me invitan a descubrir la magia de vida detrás de una cortina. Cuando las penumbras abarcaban mi ser, la luz de tu silueta que deslumbra, apareció de repente, fugaz y fugitiva, redentora e impredecible.
Con intriga sutil enfocas la mirada, y ante mis ojos, justo la detienes y en tus pupilas flotan las tenues luces que tienes en tu alma ¿Qué dirán tus ojos? ¿Qué secreto se esconde? Nerviosa y altiva se desvía cuando errante se encuentra con la mía... Y muero una vez más
Yo podría pasar horas mirando la manera en que acomodas tu cabello, como si incluso el viento lo tratara con delicadeza.
Hay belleza en ti, sí, pero la tuya es distinta, se parece más a la luz que entra por una ventana al amanecer:
silenciosa, cálida, imposible de ignorar
Eres tú lo que dibujé entre nubes... Tu amado rostro, deslumbrante y radiante, una ilusión floreció en mi cada mañana; y siempre fuiste esa esperanza que renacía
Mi niña bonita, es la forma en que tu rostro brilla cuando sonríes, cuando las luces te tocan, cuando simplemente estás aquí.
"¿Que cómo supe que eras tú? Fue (...) ver esa mirada, algo especial causaste en mí, no te lo puedo describir, pero sé que se me notaba"
Ese sentimiento hermoso ha sido y será la luz que guía mis pasos hacia esa dicha tan anhelada, eres esa dulce plegaria que cada noche susurraba esperando que fuese realidad esa dicha que solo soñaba.
Me gusta esa indiferencia y te hace aún más hermosa, en la manera en que no intentas ser nada para nadie.
Y después, encantarme fue mi caída, fue el momento donde entendí que no había regreso, que no había forma de volver a ser quien era antes.
Tu presencia es mi inquietud. Las flores, aunque fragantes, envidian tu esplendor. Mujer, solo tuyo es mi corazón...
Nahomi, luz de mi amor, completamente de ti maravillado, seguirás encantándome, cada día, cada instante, Hoy te amo, por tu alma y devoción; tu amor mi dulce consuelo
Mujer de mis anhelos, anidas en mis sueños ¡Dime! El suave canto y el sonido de tu interior, abraza mis emociones ¿En tu revuelo le danzas a la luna?
Me encantas, tu ser, tú, toda tú, con tu mente, con la manera en que hablas de las cosas que te importan, con las que sueñas, con las que ves la vida...
Mírame a los ojos, pero frente a frente... Son tus ojos la ilusión de mi primavera... Colorido atardecer subrayan tus pupilas; una tez de luna se dibuja la esperanza de una aurora.
Estando contigo pierdo todas las palabras que guardé, todos los discursos que ensayé, toda la dignidad que creía que me pertenecía, me desmorono, pero de una forma silenciosa.
Frente a ti, mis ojos no saben dónde mirar, mi pecho late de una forma que no reconozco, porque eres tú, y eres todo.
Me reconozco perdido... En ti, sublime desvarío vivo por la forma en que tus rizos caen sobre tu rostro y me vuelven loco, perdido en tu tez blanca, en la manera en que la luz toca tu piel, en cómo brillas cuando sonríes, cuando te ríes sin pensar en nada.
Mírame aquí, donde estoy... A silencios, tú no tienes idea de lo hermoso que se vuelve la tarde cuando sonríes, ni de cómo el mundo entero parece detenerse cuando apartas el cabello de tu rostro
Hay algo en ti que desordena mi razón, porque nadie debería tener unos ojos capaces de parecer tristeza y salvación al mismo tiempo.
Te veo y... Como si el universo hubiese escrito música debajo de tus pasos, A veces quisiera decirte más de lo que debería, pero tu belleza hace callarme y solo... Suspiro.
Un halo de ternura viste tus cabellos negros, se entrecruzan la esperanza. El día resplandece y toma nuevos matices.
Niña de mi amor... De sonrisa encantadora, inquieta y soñadora alegre, de mi vida está presa tu lozana algarabía.
Siento tu alma, niña mía, esa inocencia que llevas y... Ves el mundo con asombro, como si todo fuera nuevo, como si todo te sorprendiera.
Amo tu alegría, y la forma en que te contagia todo lo que te rodea, en cómo tu risa llena los espacios, en cómo tu presencia hace que todo sea diferente.
A tu lado olvido el otoño, a tu lado es dulce mi sueño... Reverdece mi alma mu**ta con tus manos dulce flor.
Un torbellino de emociones e ilusiones, es lo que causas en mí... No puedo distinguir dónde termina la realidad y dónde comienzan mis sueños, porque contigo todo se mezcla.
Mis emociones se desbordan cuando te tengo cerca, pierdo el equilibrio, encuentro una verdad: quiero estar contigo... No sé dónde poner tanto sentimiento, no sé cómo contenerlo, así que simplemente te lo entrego, todo, sin guardarme nada...
Un "Te Amo" porque esas palabras no caben todo lo que siento, no alcanzan para explicar la forma en que cambias mi respiración. Mi amor por ti se ha ido aumentando conforme han pasado los días, las risas, y las miradas.
Porque... Te amo en todos los sentidos, cuando estás furiosa, cuando lloras sin explicar por qué, cuando te rompes y aun así sigues de pie, cuando te cansas, pero no te rindes.
En mis ojos, siempre serás Hermosa... Hermosa porque no intentas serlo, porque no construyes nada para nadie, porque simplemente eres y eso es lo más valioso que habita en ti...
Hermosa es tu indiferencia hacia quién te mira, en tu fuerza silenciosa, en tu fragilidad que solo yo conozco, en la honestidad de quien no se disfraza. Y aun así, hermosa... Cuando estamos solos, cuando puedes ser completamente tú, cuando no hay pretensión, solo tú y yo, y la certeza de que esto es real.
Nahomi... La mirada en tu rostro, eso es lo que me desarma, lo que me quiebra cada vez que la veo. No es ternura ni dulzura, es algo más honesto que eso, algo que dice la verdad sin necesidad de palabras.
Y eso siempre me gustó de ti, me gustará siempre y recordaré eternamente... Veo todo lo que eres, lo que quieres, lo que callas, la manera en que me ves cuando crees que no estoy viendo.
Es la razón por la que sigo aquí, no necesitas ser complicada... Tus ojos encontrando los míos, tu atención puesta en mí como si fuera lo único que importara.
Si te vieras en los míos, verías el temblor de tu grandeza, el modo en que en mi pecho tu luz empieza por donde la noche se destila
Lejos o cerca, un par de ojos café será siempre el lugar donde yo quiero perderme. Un "Te amo" no es suficiente para decirte que eres todo, que sin ti soy la mitad de lo que podría ser, que eres la respuesta a preguntas que ni sabía qué hacía.
Si alguna vez me preguntas qué fue exactamente lo que amé de ti, tal vez fue tu manera de ser, como si el mundo todavía mereciera esperanza, tal vez fue la paz que encontré en tu voz o quizá fue que contigo el silencio nunca se sintió vacío.
Pero cuanto más intento encontrar una respuesta, más comprendo que nunca hubo una sola cosa. Te amé en los detalles que nadie mira.
En esa forma tuya de sonreír cuando intentas esconder la sonrisa. En la luz que se queda un instante sobre tu rostro cuando el día comienza a despedirse. En tus palabras cuando llegan despacio, como si cada una supiera exactamente dónde quedarse.
Te amé en lo que decías y también en aquello que callabas. En tus días luminosos y en esos otros en los que quizá no sabías cuánta belleza seguía habitando en ti.
Te amé sin necesidad de que todo fuera perfecto, porque nunca fue la perfección lo que encontré cuando te miraba. Encontré verdad... Encontré una mirada en la que podía descansar.
Encontré una sonrisa capaz de hacerme olvidar, aunque fuera por unos segundos, todo aquello que pesaba demasiado y quizá por eso nunca pude escoger una sola razón.
Porque amarte no se parecía a encontrar una respuesta. Se parecía más a descubrir una constelación: una estrella no explicaba el cielo, ni una sola luz podía decirme por qué quería quedarme contemplándola.
Eras todas ellas, cada pequeño detalle, cada gesto, cada palabra, cada silencio que fui descubriendo sin darme cuenta, cuando creí que finalmente había encontrado aquello que tanto me deslumbraba de ti, aparecía algo nuevo.
Una mirada distinta, una risa inesperada, una forma de pronunciar mi nombre y volvía a empezar, quizá ese fue mi verdadero descubrimiento: que no me había enamorado de una imagen que pudiera guardar en la memoria.
Me había enamorado de la posibilidad de seguir descubriéndote, de caminar hacia ti sabiendo que siempre quedaría algo más allá.
Algo que todavía no había visto, algo que todavía podía hacerme mirarte como aquella primera vez y si algún día vuelves a preguntarme qué fue exactamente lo que amé de ti, quizá tenga que sonreír antes de responderte.
Porque después de tanto tiempo, sigo sin encontrar una sola palabra que pueda contenerte, así que, probablemente vuelva a decirte lo único que nunca me ha parecido suficiente: "Te amo".
Aunque los dos sepamos que esas dos palabras apenas alcanzan a tocar la orilla de todo lo que siento por ti.
Tal vez por eso, cuando las palabras ya no bastan, queda aquello que nace sin pedir permiso: una imagen, un perfume, una pequeña luz capaz de decir lo que la voz no alcanza.
Quizá porque hay cosas que no caben en una palabra, ni en una promesa, ni siquiera en la voz cuando intenta pronunciarlas.
Hay sentimientos que prefieren quedarse en la luz de una mirada, en el perfume de una tarde, en aquello pequeño que, sin decir nada, consigue permanecer.
Ten... Una flor encendida y póntela en tus rizos oscuros... Blanca, roja o de tulipán vestida. Sus fragancias impacientes flotan por la estancia de la ciénaga donde todo antes era nada
Siento tus manos, veo tu rostro, es como si el tiempo todavía no hubiera aprendido a tocarte, veo tus ojos y hay algo peligroso en su forma de mirar, no como el fuego, ni como las tormentas, sino como la ternura, esa fuerza silenciosa que llega despacio y termina derrumbándolo todo.
Sonríes y el aire cambia, el mundo deja de ser gris, las tardes pierden peso, traes calma como esos cielos de enero que parecen tranquilos, aunque esconden lluvia
El viento sopla y a lo alto sobre mí; claridad coronan tu alma, en estos espejos visibles se refleja, la luz de las todas tus cosas hermosas; como la primera aurora, suspira en mi tempestad, la calma radiante en tu rostro de ángel
Nahomi, eres la razón por la que mi pecho late, eres la respuesta a preguntas que guardé en silencio, eres el instante donde finalmente entiendo qué significa estar vivo.
Tus ojos tienen todo lo que necesito, no hay nada que no daría, no hay nada que no perdería, si eso significa poder tenerte cerca, poder tocarte... Eres mi refugio, eres mi razón, eres todo en mi mundo
Miro tus ojos... Hermosos... Tan dulces... Se me llena el alma, se dibuja un matiz que florece en la bahía de mis emociones...
¿Qué hay detrás de esos cristales negros? Es tu mirada un océano de calma, tus ojos son luceros que iluminan mi ser, me pierdo en su brillo y sonrío, risueño, sin motivo aparente.
Me quedo quieto, mirándote, un n**o que no se explica, la costumbre absurda de sonreír solo. Tú llegas y mi estructura se quiebra, mis ojos pierden el norte.
No puedo evitar rendirme ante ti mujer, en tus manos está mi vida, en tu corazón está mi esperanza.
Génesis, Final de mi principio, no sé en qué instante tu nombre comenzó a quedarse al refugio de mis sentimientos, ni cuándo tu voz aprendió a quedarse suspendida en mi memoria.
Porque contigo termina quién fui, y nace quién puedo ser. Todo lo que era antes de ti se disuelve, todas las historias que creía que eran mías, todos los caminos que pensé que seguiría, se detienen en el instante donde te vi.
Eres el final de mi inocencia, el cierre de mis certezas, el punto donde todo cambió de dirección. Y al mismo tiempo eres el comienzo, el instante donde aprendí a respirar diferente, donde mis manos aprendieron a buscar, donde mi pecho encontró una razón.
No hay puertas en ti, no hay cerraduras que tenga que abrir, solo espacio para entrar, para quedarme, para ser.
He visto la ternura escondida en tus manos, he visto tu manera de mirar el mundo como quien todavía cree en las cosas buenas, aunque la vida le haya enseñado lo contrario y eso vale más que cualquier estrella.
Tú tienes la belleza de lo cercano, de lo humilde, de aquello que se queda incluso cuando nadie mira, de lo sencillo.
Mujer risueña... Siempre serás tú, en cada respiración que tomo, en cada paso que doy... Tu voz es mi brújula, tu presencia es mi geografía, tu nombre es el idioma que habla mi pecho.
No hay mañana sin ti, no hay hoy sin tu recuerdo, no hay instante donde no estés tú. Vago por el mundo y veo tu rostro, escucho el silencio y está tu voz en el eco, siento el aire y beso tu piel.
Todo converge en ti, siempre serás tú, la razón y el destino, la pregunta y la respuesta, en cada pensamiento hay una huella tuya, en cada amanecer vuelvo a encontrarte.
Contigo la tristeza parece tener un lugar donde descansar y mírame ahora, sosteniendo mis latidos diminutos, construyendo un altar dentro de mí, para que en el puedas estar siempre
Mi corazón es tu templo, enciendo velas y brillan con tu nombre, cada latido es una plegaria que susurro. Ahí vengo a adorarte en silencio, a postrarme ante lo que eres, a reconocer que nada de lo que soy tiene valor sin ti.
Siempre serás amada por mí, en los días donde la vida sea amable, donde todo se quiebre o cuando el tiempo intente alejarnos... Así caigan despacio las hojas del calendario y cada mes traiga en sus pasos la nostalgia, no pierdo la esperanza
Día a día estás en mi corazón y el sonido de tu voz resonara en mis oídos, preservo el dulce sabor de nombre en mis labios...
Sin hablar, sin pensar, iré por los senderos: pero el amor sin límites me crecerá en el alma. Te amaré cada minuto, y un segundo más
Serás mi amor por siempre y brillará el sol, reposare tranquilo en el cristalino archipiélago de tu bella sonrisa
Ven conmigo, iremos a donde el tiempo se detiene ante tu presencia, haré de cada instante una ofrenda que te dedique, tu respiración bendecirá cada rincón de mi ser...
Vayamos lejos y que el mundo se disuelva, que solo quede la verdad de lo que somos, mi adoración de ti, es constante.
Mira la luna... No brilla como tú, mira cómo el universo se despliega ante tu belleza, mira mi corazón... Solo tiene un estado: lleno de ti. Mira las estrellas... Aunque sean infinitas, solo hay un centro en todo: el lugar donde habitas tú.
Mira el cielo nocturno y descubre, que todo lo sagrado, todo lo eterno, está frente a mi... Y queda la certeza de que esto es verdadero, nada más importa. Todo lo sagrado tiene tu rostro, todo lo eterno vive en tus ojos, y yo estoy aquí, viéndote, amándote.
Hazme volar por los cielos, en tus brazos déjame sentir el viento, romper las ataduras que impiden mi ascenso. Abrígame en la soledad, en la locura, en la tristeza y la alegría, en lo alto, en lo profundo... Cuando camino, cuando canto y lloro
Sin espacio ni tiempo, solo contigo disfrutaré el momento, no me quedaré más del cansancio, del sufrimiento, sentiré la brisa y seré aliciente ante la adversidad del tiempo con un corazón libre de tristes recuerdos
Mientras tu mano encuentre la mía, todavía habrá camino, mientras tu sonrisa exista, todavía habrá primavera. mientras pueda decirte “Te quiero”, no habrá caída que pueda asustarme
Tú eres mi todo... Mi todo eres tú, Mi paz, mi fe, mi sol: ¡Mi vida! En cada paso, tu presencia guía, en cada abrazo, el mundo olvido. En la quietud de la noche, tu mirada brilla, como estrella fugaz en el cielo resplandece.
Cierra tus ojos y olvida tu pasado, vayamos a lo incierto, lléname del presente, volemos en pos de libertad, de amor, de consuelo...
Pondré el reloj debajo del sol, te llevaré de la mano y caminaremos juntos hasta escuchar la orden de Dios. Te abrazaré y escribiré en el viento palabras que encierren más de un sentimiento...
"Voy hacer de todo con tal de ver que sonrías, te daré mil flores, aunque tú no me lo pidas", "Tus ojitos me han enamorado (...) Eres perfecta en todos los sentidos (...) princesa de un cuento bonito... Mi rayo de luz, siempre, solo tú"
Te besaré y daré notar que en mi ya no existe melancolía, te regalaré más de un suspiro, te amaré con desesperación y al mirar al cielo elevare una plegaria para decir que estás y ya no eres un hermoso desvelo.
Veré tus ojos... Cada minuto de mi vida... Aunque me pierda en ellos desde el primer instante, que ahí me anide el olvido de lo terrenal cuando el recuerdo imprudente quiera verme mal herido.
No daré explicaciones al tiempo, solo me quedaré entre el destino y el cielo. Inventaré mil formas de amarte mientras tenga el corazón vivo.
Si llueve, caminaré contigo, si el camino se hace largo, iremos despacio, si alguna noche parece interminable, me quedaré despierto contigo
Háblame, que tu voz sea arrullo en mis oídos, cuando el grito del silencio no me deje estar dormido.
Cobija tu alma y la mía y detén el tiempo... Y que allí no merme jamás esta locura contemplarte noche y día sin cansarme.
Sé el faro de todos mis sinsentidos, cuando no encuentre norte para mí desvarío, que sea tu calor mi refugio, donde pueda caerme rendido cuando el mundo me golpee por no darme por vencido.
Apaga mis miedos, solo quiero respirar en ti la paz, que el silencio no duela mientras estoy contigo que mi pecho este latiendo sin angustia.
Toda la agitación que me consumía se disuelva cuando estás cerca...
Mírame, besa las estrellas de mi abandono y despega la raíz de mis maleficios y resucita mis instantes eternos, himnos de lo que será mi canto hacia ti
No necesito hablar, solo siente las palabras que se dibujan en mi mirar... La tristeza en mí, en ti queda dormida. Mi sonrisa y mi alegría, renacen en la cuna de tu amor
Mujer... Tu presencia es tranquilidad, contigo desaparece el ruido, ese estrépito constante que habita en mí, las voces que demandan, que exigen, que nunca dejan descansar.
Surcaste mi camino y transformaste el tiempo en vuelo, como ave entoné un suspiro al inundarme de tu amor pleno... Esa entrega sin condiciones, desarmó todas mis defensas, hizo innecesarias las murallas.
Llena mis espacios vacíos transforma el desierto en oasis, da vida a lo que estaba marchito. En tu amor encuentro una razón para vivir, confío en la certeza de que alguien me ve entero, defectos y virtudes, y aun así elige quedarse, aun así, elige amarme.
Por ti abordé el litoral de los sueños, me vestí de primavera en pleno invierno, me envolví en tus alas y hoy siento tu anhelo para alcanzar la profundidad de tu cielo.
Por ti mis vigilias son arrullo de sueños y mis ilusiones surgen como manantial, despiertan de un letargo profundo el inhóspito que habitaba en mí, y lo convierten en jardín donde solo tú puedes vivir.
Toma mi mano, mujer, elegí quedarme... Siente que aquí vive la certeza, en mis espacios cabe toda la promesa que no nombro, es lo único que tengo que ofrecerte
Descubre que es más cálida de lo que parece, que tiembla a veces por razones que no comprendes, y más cuando te siento junto a mí, en ella vive la impaciencia de quien espera.
Todo lo que tengo que decir cabe en el calor que desprenden tus palmas contra las mías. El silencio nos habla de formas que la voz nunca podría alcanzar, cada dedo entrelazado es una promesa, cada latido sincronizado es una declaración.
Quédate aquí, sin prisa por explicar, sin necesidad de justificar lo que sentimos, solo existamos en este instante donde no hay más verdad que tu mano en la mía.
No me sueltes, porque en ese gesto está toda la eternidad, está el juramento de que seguiremos siendo esto, juntos, sin palabras que rompan la magia.
Tenme en tus brazos, mientras veo desfilar la penuria de lo que antes fui... Sostenme, no veré el dolor de los abismos sino me sueltas, que la sonrisa vendrá en las alas de alguna mariposa.
En mi vida siempre estarás tú... No importa qué tan ocupada esté la vida, no importa cuántos años pasen, no importa si todo cambia menos tú... Siempre serás s tú.
Apagaré el ruido del mundo, la prisa se quedará afuera y lo único que importante será tu presencia. En los días buenos, será la celebración, en los días grises, serás mi razón para sonreír, en los días oscuros, serás la vela que guíe mi regreso.
Quédate en silencio y toma mis manos, siente mi corazón, no pienses... Miraste mi rostro, palpaste mi alma, me hiciste volar, el éxtasis fue único y el calor abrazador.
Con el ímpetu rojo de silentes momentos donde el Sol florece en rojos con su anhelo dorado, y sin abrojos, siente lo que siento y yo seguiré amando en la quietud, porque a veces el amor más profundo es el que vive en lo que nunca decimos, en lo que solo sentimos cuando nos tocamos.
Me fundo en la inmensidad y la nostalgia iza en su asta un recuerdo de sueños y bellas fantasías, se iluminan fragmentos perdidos, se entona una melodía
Asciendo, veo el límite del mar y abrazo el cielo, vienen hacía mí, ilusiones desde antes del principio del tiempo... Infinito, eterno, tranquilo...
Seré de ti, como lo eres tú para mí, mientras el universo nos diga, no tengo miedo de volar junto a ti
¡Escucha! Es el murmullo de mi alma, solo tu encanto me envuelve, me atrapa, esa magia extiende su manto y en su atracción me hace esclavo
Mira la luna, mira las estrellas, que hermosas son al brillar.... De todas ellas no he visto a nadie más bella que tú, de transparente mirada, clamor de mi calma, absorto de mis ayeres
Llueven pétalos de vientos, se oye el murmullo de hojas de árboles, las nubes desplegadas dejan un deseo, despierta mis sentimientos y hace perderme en tu razón
Abrígame en la soledad, en la locura, en la tristeza y alegrías, en lo alto, en lo profundo... Cuando camino, cuando canto y lloro
Sé el techo bajo el cual mis tempestades encuentren reposo, la mano que sostiene cuando todo tiembla. Cúbreme en los momentos donde nadie más cabe, donde el mundo se vuelve demasiado grande y yo demasiado pequeño para sostenerme.
En mi augurio, sé mi compañía, en la locura, sé mi cordura, en la tristeza, sé mi razón para seguir y en las alegrías, sé mi razón para vivirlas plenamente, cuando vea el cielo, hazlo conmigo, cuando llore, recoge cada lágrima como si fuera sagrada.
La tormenta pasará y yo te amaré cada día más, pasarán los días, llegarán las dificultades, habrá momentos donde dudes si esto es real, pero seguiré aquí, amándote más de lo que amé ayer, menos de lo que te amaré mañana.
Es una certeza que se construye en la calma, en los momentos mundanos, en lo cotidiano, en elegirte una y otra vez, sin dramatismo.
Y sí, te amaré cada día más, no porque sea fácil, sino porque elegir amarte es lo único que me hace estar de pie ante el mundo...
Porque en todos esos instantes, en cada grito, en cada suspiro, estás tú, sosteniéndome, recordándome que no estoy solo en esto... Y cuando te sientas sola, cuando la noche se vuelva infinita y no haya luz que atraviese la oscuridad, recuerda que estoy aquí
No en palabras que se disuelven, sino en la certeza de que alguien piensa en ti, yo estoy en cada latido, en cada suspiro que contiene mi nombre, en ese espacio donde nadie más cabe, pero donde yo siempre esté.
No permitiré que la soledad te convenza de que no mereces ser amada, porque yo estoy aquí para recordarte que alguien daría cualquier cosa por estar donde tú estás en ese momento... Cuando llores, cierra los ojos y busca mi mano, aunque no la veas, estará ahí, sosteniéndote.
Mientras el universo nos diga que seguir, seguiré aquí, en este espacio que es tuyo y mío, sin prisa por llegar a ningún lado, porque ya llegué donde necesitaba estar.
Mientras el tiempo permita que exista este instante, me quedo en él, grabándote en cada respiración, construyendo recuerdos que no quiero que se disuelvan, memorizando la forma en que me miras.
Mientras las estrellas brillen en el cielo, así brillarás tú en mi oscuridad, mientras el mundo siga girando, que nos encuentre siempre juntos.
No pido eternidad, solo esto: que mañana despierte y sigas ahí, que cada amanecer te vuelva a encontrar, que esta historia no tenga un final que desconozco.
Mientras pueda, te amaré sin medida, sin temor a entregar todo lo que soy, porque contigo no hay pérdida, solo la certeza de que estoy donde debo estar.
Mientras el universo lo permita, seré tuyo, completamente tuyo, en la manera que más necesites que lo sea.
Carlos Andrés Martínez