30/05/2026
Por tu Salud Nicaragua
¿Qué puede aprender Nicaragua de Japón y Suecia?
Leonel Argüello Yrigoyen, médico epidemiólogo
Revisemos las inversiones que los países realizan en salud, pues no se trata de un gasto, y compárelas con la longevidad o la expectativa de vida en años.
Por ejemplo, EE.UU. invierte $12.600 por persona y vive alrededor de 77,5 años; en cambio, Japón gasta $5.300 per cápita y vive 84,1 años, similar a Suecia, que gasta $8 mil por habitante y vive 83,5 años. Lo interesante es que estos dos últimos logran excelentes resultados en salud gastando menos dinero por persona que los Estados Unidos de Norteamérica.
Aprendamos de ellos. ¿Qué los hace diferentes? La clave no es solo tener hospitales. La salud no empieza en el hospital, sino en la prevención. Ambos países invierten en atención primaria, detección temprana de enfermedades, alimentación saludable, actividad física y apoyo comunitario.
Veamos qué cubre la atención primaria. Prevención mediante vacunas, control de la presión arterial, detección de la diabetes y educación en nutrición. Tratamiento básico para resfriados, infecciones comunes y el control de enfermedades crónicas. Seguimiento continuo del embarazo, de adultos mayores, de niños y de pacientes con hipertensión o diabetes. Referir casos complejos al especialista o al hospital.
¿Por qué es tan importante? Porque permite detectar enfermedades a tiempo, reduce las hospitalizaciones, disminuye los costos médicos y mejora la esperanza de vida. Los países con una mejor salud pública suelen contar con una atención primaria sólida.
¿Qué hace Japón? Tiene cobertura médica universal, lo que significa que prácticamente toda la población tiene acceso a servicios de salud a través de seguros del trabajo, comunitarios o estatales. El gobierno negocia y regula los precios, los medicamentos y los honorarios médicos, evitando los costos extremadamente altos observados en EE.UU.
Además, existen factores culturales importantes, como la dieta, que incluye pescado, vegetales, arroz, té verde y porciones moderadas, y que consume menos azúcar y comida ultraprocesada, lo que contribuye a reducir la obesidad y las enfermedades cardiovasculares.
Muchos adultos mayores llevan una vida activa, caminan a diario, mantienen su actividad social y continúan participando en actividades comunitarias. La soledad y el aislamiento se consideran problemas de salud pública. También son comunes los controles médicos anuales, el monitoreo de la presión arterial y la detección temprana de enfermedades. La población consulta temprano, no espera llegar a emergencias.
¿Qué hace Suecia? Tiene un sistema público financiado principalmente con impuestos. Su enfoque principal es la atención preventiva. El médico familiar desempeña un papel central, controla las enfermedades crónicas, previene complicaciones y evita hospitalizaciones innecesarias.
Suecia reconoce que la salud depende de muchos factores en los que hay que incidir para reducir desigualdades sociales: educación, vivienda, nutrición, salud mental y calidad de vida. Estos son los determinantes sociales de la salud. Disminuye la desigualdad social, se produce menos violencia y enfermedades crónicas, mejor salud mental. Implementan políticas preventivas para el control del tabaco, la actividad física, la vacunación y la seguridad vial.
La prevención, la alimentación saludable, la actividad física y el acceso temprano a la atención médica pueden aumentar la esperanza de vida incluso en países con recursos limitados.
Para los países de Centroamérica, fortalecer la salud comunitaria y la prevención podría ser uno de los caminos más efectivos y sostenibles hacia una población más sana.