26/02/2026
EDITORIAL
FALACIA AD BACULUM EN LA CONFERENCIA "LAS MUJERES DE SANDINO".
La comunidad de investigadores, escritores y estudiantes presentes en la reciente conferencia del Dr. Jorge Eduardo Arellano se quedaron extrañados, ante los acontecimientos que empañaron, lo que debió ser un espacio de transferencia de conocimiento, de cara al Día Nacional del General Sandino, el 21 de febrero.
La academia se fundamenta en el logos (la razón) y el respeto mutuo. No obstante, la intervención del Dr. Arellano se alejó de lo intelectual para instalarse en el terreno de la paranoia heurística y la falacia ad baculum.
Al proferir advertencias veladas sobre "una lista de sus enemigos" y condicionar el trato al Dr. Melvin Wallace bajo la premisa de una tregua arbitraria. El ponente sustituyó el debate de las ideas, por la imposición del miedo y la jerarquía coercitiva, él decidió a quién darle la palabra y ordenar el debate y las preguntas. Conferencista, moderador, ponente y juez de autoritarismo.
Fundamentamos:
1. Alteró el Protocolo Académico: La impuntualidad y el desorden material del ponente fueron seguidos por una usurpación de la moderación, al invalidar la autoridad de la institución anfitriona, la Casa del Libro.
2. Censura y Retórica del Miedo: La prohibición de grabar la conferencia, bajo el argumento de "implicaciones políticas" y represalias de supuestos enemigos que tiene en una lista, constituye un ejercicio de paranoia, que asfixia la libre difusión del saber. Es inaceptable que un académico recurra al ad baculum (sugerir consecuencias negativas externas) para evitar el escrutinio de sus tesis.
3. Desprecio al Interlocutor: Calificar las interrogantes del público como "mal hechas o no ser una buena pregunta" y condicionar la entrega de material bibliográfico a la resolución de acertijos sobre esoterismo de Sándino, degrada el diálogo científico a un ejercicio de poder ególatra.
4. Inconsistencia Temática: La deriva injustificada hacia las obras completas de Rubén Darío, ignoró placenteramente el tema convocado, hasta que fue llamado al orden por uno del público, denota una falta de rigor y respeto al interés de la audiencia convocada, para alejarse de la realidad, por un miedo a no meterse al tema, de brindar las fuentes de referencias de su investigación.
La Casa del Libro es un santuario del pensamiento libre. Permitir que el prestigio de un investigador se convierta en un salvoconducto para la arbitrariedad y el celo bibliográfico extremo —actuando como "guardián" y no como difusor— atenta contra la democratización de la cultura del libro, por ser una negación de la negación de sí mismo.
Esperamos, en futuros encuentros, prevalezca la lógica argumentativa sobre la coacción personal, y se envíen al vacío de la nada, el razonamiento del baculum de autoridad.
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