26/05/2026
Declaran como Patrimonio Cultural de la Nación a la Semana Santa de Cabanaconde en Arequipa
La declaratoria destaca el valor cultural de esta festividad y la vigencia de sus prácticas de organización comunitaria basadas en la reciprocidad andina.
La declaratoria destaca el valor cultural de esta festividad y la vigencia de sus prácticas de organización comunitaria basadas en la reciprocidad andina.
El Ministerio de Cultura declaró Patrimonio Cultural de la Nación a la Semana Santa del distrito de Cabanaconde, provincia de Caylloma, departamento de Arequipa, en reconocimiento a su valor histórico, social y cultural como manifestación del patrimonio cultural inmaterial del país.
La festividad presenta un profundo proceso de sincretismo religioso y cultural que se remonta a la época colonial, cuando el territorio fue incorporado al sistema de reducciones indígenas impulsado en el siglo XVI. En este contexto, la evangelización católica se articuló con la reorganización del espacio andino, dando lugar a nuevas formas de expresión religiosa que, con el tiempo, fueron apropiadas y resignificadas por la población local.
En la actualidad, la Semana Santa de Cabanaconde constituye una manifestación viva en la que convergen tradiciones andinas y cristianas, cuya vigencia se sostiene en la participación activa de la comunidad. Su organización recae principalmente en los estantardes, pareja designada de manera voluntaria y rotativa, encargada de financiar, coordinar y conducir las actividades de la festividad.
El desarrollo de la celebración se sustenta en el sistema de reciprocidad andina (ayni), mediante el cual los pobladores asumen compromisos de apoyo en forma de trabajo, servicios, bienes o colaboración logística, los cuales son posteriormente retribuidos, fortaleciendo redes de solidaridad comunitaria.
Los estantardes convocan la participación comunitaria mediante el ayni, sistema de reciprocidad andino que moviliza apoyos en forma de trabajo, servicios, bienes o colaboración logística, los cuales son posteriormente retribuidos, fortaleciendo redes de solidaridad comunitaria. Entre las principales expresiones organizativas destacan la preparación de alimentos, la elaboración de decoraciones florales, la participación de cargadores de andas, así como el rol de las denominadas dispenseras, huerteros, armadores y tejedoras, quienes cumplen funciones específicas en la planificación y ejecución de las actividades religiosas y festivas.
Las celebraciones inician el Domingo de Ramos y culminan el Domingo de Resurrección, periodo en el que se desarrollan procesiones, representaciones de la Pasión de Cristo, liturgias religiosas y espacios de encuentro comunitario como los apiwasi (agasajos colectivos). Estas actividades articulan la dimensión religiosa con la organización social del distrito.
Asimismo, algunas familias organizan ceremonias de agradecimiento al día siguiente, compartiendo alimentos y bebidas con quienes colaboraron en la festividad. También se reconocen labores específicas vinculadas al ayni, como la entrega de las jalgenchas a los líderes de los cargadores de andas, consistentes en atados de productos como maíz, galletas, dulces y bebidas, que se llevan colgados de forma cruzada en el pecho.
De esta manera, la Semana Santa de Cabanaconde se consolida como una expresión cultural de alta significación para la identidad local, en la que la reciprocidad, la organización comunitaria y la transmisión intergeneracional de saberes permiten su continuidad en el tiempo, reafirmando su valor como patrimonio cultural inmaterial del país.