15/03/2026
A veces la gente solo ve el polvo en mi ropa o el cansancio en mi cara… pero no sabe lo que hay detrás de eso.
Yo trabajo bajo tierra, donde el sol no entra y el silencio pesa. Cada día bajo a la mina con mi casco y mi pala, caminando por esos túneles oscuros donde solo se escucha el golpe del metal contra la roca.
No voy a mentir… hay días duros.
El cuerpo se cansa, la espalda duele y el aire se siente pesado.
Pero cada vez que levanto la pala y cargo el mineral, pienso en algo que me da fuerza.
Mi familia.
Pienso en la sonrisa de mis hijos cuando llego a casa.
Pienso en mi esposa esperando con un plato caliente.
Pienso en que ellos merecen un futuro mejor que el mío.
Por eso sigo.
Porque aunque trabajo bajo tierra, en realidad lo hago por algo que está allá arriba…
el amor de mi familia.
Y mientras tenga fuerzas en los brazos y esperanza en el corazón, voy a seguir cavando, cargando y luchando.
Porque un padre puede cansarse…
pero nunca se rinde cuando se trata de su familia.