20/08/2026
📌Cinco días atrapados en medio de la nada. La Panamericana Sur, a la altura de Ocoña y Atico, se ha convertido en una trampa de lodo y piedras donde cientos de familias ven pasar las horas sin poder moverse. Los deslizamientos no cesan, frustrando cada intento de las máquinas pesadas por abrir paso entre los kilómetros 720 y 735.
La esperanza de habilitar al menos un carril el miércoles se desvaneció con nuevos derrumbes que obligaron a retroceder a las cuadrillas de Provías Nacional y del gobierno regional. Mientras el material sigue bloqueando la carretera, la ayuda llega a cuentagotas. Equipos de gestión de riesgos reparten agua, atún y artículos de primera necesidad para aliviar, mínimamente, la incertidumbre de quienes duermen en sus vehículos bajo el frío del desierto.
Las autoridades prometen una vía despejada en 48 horas, pero la naturaleza parece tener otros planes. Esta espera no es solo una demora logística; es el agotamiento de recursos, la angustia de no llegar a su destino y la vulnerabilidad absoluta ante una vía que sigue siendo el punto más crítico del sur peruano.