09/11/2025
🔴 | 𝗟𝗔 𝗠𝗜𝗡𝗘𝗥𝗔 𝗔𝗥𝗔𝗦𝗜: 𝗟𝗮 𝗳𝗮𝗹𝘀𝗮 𝗽𝗿𝗼𝗺𝗲𝘀𝗮 𝗱𝗲 “𝗺𝗶𝗻𝗲𝗿í𝗮 𝗿𝗲𝘀𝗽𝗼𝗻𝘀𝗮𝗯𝗹𝗲” 𝗾𝘂𝗲 𝘁𝗲𝗿𝗺𝗶𝗻ó 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗮𝗺𝗶𝗻𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗢𝗰𝘂𝘃𝗶𝗿𝗶 𝘆 𝘁𝗿𝗮𝗶𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗮 𝗹𝗮 𝗽𝗿𝗼𝘃𝗶𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗟𝗮𝗺𝗽𝗮
En 2006, la empresa Minera ARASI S.A.C. llegó al distrito de Ocuviri vendiéndose como el símbolo de una “minería responsable” y promotora del desarrollo para la provincia de Lampa.
Aquella promesa no solo quedó en palabras; terminó convertida en uno de los episodios más vergonzosos de manipulación política, traición a las comunidades campesinas y daño ambiental que hoy sigue afectando a cientos de productores agropecuarios en las provincias de Lampa (Ocuviri y Vilavila) y Melgar (Llalli, Umachiri y Ayaviri)
𝗨𝗻 𝗘𝘀𝘁𝘂𝗱𝗶𝗼 𝗱𝗲 𝗜𝗺𝗽𝗮𝗰𝘁𝗼 𝗔𝗺𝗯𝗶𝗲𝗻𝘁𝗮𝗹 𝗿𝗲𝗰𝗵𝗮𝘇𝗮𝗱𝗼… 𝗽𝗲𝗿𝗼 𝗶𝗴𝘂𝗮𝗹 𝗮𝗽𝗿𝗼𝗯𝗮𝗱𝗼 𝗯𝗮𝗷𝗼 𝗮𝗰𝘂𝗲𝗿𝗱𝗼𝘀 𝗼𝘀𝗰𝘂𝗿𝗼𝘀
En 2006, cuando se presentó el Estudio de Impacto Ambiental (EIA), productores alpaqueros de Ocuviri, agricultores y ganaderos de Llalli y Umachiri rechazaron de forma contundente el proyecto minero en una reunión pública realizada en la plaza de Ocuviri.
Hubo protestas legítimas, cuestionamientos técnicos y una posición clara: 𝗹𝗮 𝗽𝗼𝗯𝗹𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗻𝗼 𝗼𝘁𝗼𝗿𝗴𝗮𝗯𝗮 𝗹𝗶𝗰𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝘀𝗼𝗰𝗶𝗮𝗹.
Sin embargo, en medio del descontento surgió un personaje que marcó el rumbo del engaño: 𝗖𝗶𝗿𝗶𝗮𝗰𝗼 𝗗í𝗮𝘇 𝗔𝗿é𝘀𝘁𝗲𝗴𝘂𝗶, entonces alcalde distrital de Palca, quien no había sido invitado al evento pero apareció por intereses personales y políticos. El invitado formal era el alcalde provincial de Lampa, Valerio Cahui. Aprovechando su ausencia, Díaz Aréstegui se autoproclamó vocero de las autoridades de Lampa ante la minera, justo meses antes del inicio de la campaña electoral municipal de 2006 para el período 2007–2010.
𝗗𝗲 “𝘃𝗼𝗰𝗲𝗿𝗼 𝗱𝗲 𝗔𝗥𝗔𝗦𝗜” 𝗮 𝗮𝗹𝗰𝗮𝗹𝗱𝗲 𝗰𝗼𝗻 𝗿𝗲𝘀𝗽𝗮𝗹𝗱𝗼 𝗺𝗶𝗻𝗲𝗿𝗼
Durante la campaña de 2006, ARASI se convirtió en soporte político de Ciriaco Díaz Aréstegui, y este en operador político de la empresa, según denuncias públicas de dirigentes sociales y de ex candidatos a la municipalidad provincial de Lampa.
Tras ser elegido alcalde provincial de Lampa en 2007, Díaz Aréstegui impulsó la aprobación de permisos y el inicio de la explotación minera, defendiendo a la empresa como si fuera su abogado, en lugar de proteger los intereses de la provincia.
La supuesta “𝗹𝗶𝗰𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝘀𝗼𝗰𝗶𝗮𝗹” se consiguió entre gallos y medianoche, al margen de la voluntad popular.
Exalcaldes distritales y dirigentes comunales traicionaron a sus comunidades a cambio de favores y beneficios, incluyendo la entrega de camionetas cero kilómetros por parte de la empresa a la totalidad de autoridades locales de la provincia de Lampa.
Y durante su segundo mandato (2019–2022) como alcalde de la Municipalidad Provincial de Lampa, Ciriaco Díaz Aréstegui guardó un silencio absoluto ante la contaminación provocada por ARASI. Un silencio cómplice.
𝗣𝗿𝗼𝗺𝗲𝘀𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗱𝗲𝘀𝗮𝗿𝗿𝗼𝗹𝗹𝗼: 𝘂𝗻 𝗰𝗮𝘁á𝗹𝗼𝗴𝗼 𝗱𝗲 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗶𝗿𝗮𝘀
ARASI prometió salud, empleo, presencia institucional y desarrollo. Todo quedó en propaganda.
Entre los principales engaños (𝗽𝗿𝗼𝗺𝗲𝘀𝗮𝘀 𝘆 𝗿𝗲𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱𝗲𝘀 𝗼𝗽𝘂𝗲𝘀𝘁𝗮𝘀):
• Prometieron implementar oficinas de la empresa minera en la ciudad de Lampa, pero instalaron su sede en Juliaca.
• Prometieron dar empleo a los jóvenes de la provincia de Lampa, pero contrataron personal proveniente de Arequipa y del norte del país.
• Anunciaron que transitarían por la ruta Lampa – Palca – Vilavila – Ocuviri, pero optaron por la vía Juliaca – Ayaviri – Ocuviri para su propio beneficio, y finalmente abrieron una nueva conexión hacia Arequipa, olvidándose por completo de la provincia de Lampa.
• Presentaron su programa de salud —el famoso Bus Clínico de ARASI—, pero solo apareció en los días de protesta contra el alcalde Ciriaco Díaz,
como un acto mediático de distracción.
El trabajo de la empresa minera en Lampa no fue minería responsable; fue minería con padrinazgo político, amparada desde su inicio por el gobierno aprista y los vínculos de los dueños de ARASI y Aruntani con Jorge del Castillo y Alan García.
𝗟𝗮 𝗵𝗲𝗿𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗔𝗥𝗔𝗦𝗜 𝗱𝗲𝗷ó: 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗮𝗺𝗶𝗻𝗮𝗰𝗶ó𝗻, 𝗱𝗮ñ𝗼 𝗮 𝗹𝗮 𝘀𝗮𝗹𝘂𝗱 𝘆 𝗮 𝗹𝗮 𝗲𝗰𝗼𝗻𝗼𝗺í𝗮 𝗰𝗮𝗺𝗽𝗲𝘀𝗶𝗻𝗮
La Fiscalía Especializada en Materia Ambiental de Puno (FEMA) inició una investigación preliminar contra los que resulten responsables del delito de contaminación ambiental agravada, tras verificar vertimientos mineros en los ríos Ocuviri, quebrada Lluchusani, río Huarucani y otros afluentes de la cuenca Llallimayo.
Como parte de las diligencias, un equipo de fiscales —encabezado por el 𝗳𝗶𝘀𝗰𝗮𝗹 𝘀𝘂𝗽𝗲𝗿𝗶𝗼𝗿 𝗙𝗿𝗮𝗻𝗸 𝗔𝗹𝗺𝗮𝗻𝘇𝗮, coordinador nacional de las Fiscalías Ambientales— constató la contaminación de las aguas en la zona de influencia de la unidad minera ARASI, ubicada en el distrito de Ocuviri.
Los resultados son evidentes:
𝗔𝗥𝗔𝗦𝗜 𝗱𝗲𝗷ó 𝘂𝗻𝗮 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗮𝗺𝗶𝗻𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝘀𝗶𝗴𝗻𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮𝘁𝗶𝘃𝗮 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗰𝘂𝗲𝗻𝗰𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗿í𝗼 𝗝𝗮𝘁𝘂𝗻 𝗔𝘆𝗹𝗹𝘂, con los siguientes daños comprobados:
👉 Contaminación del agua con metales pesados.
👉 Drenaje ácido, producto de la oxidación de minerales sulfurosos que exceden los límites ambientales.
👉 Afectación a la salud de la población, especialmente de niñas y niños.
👉 Daño profundo a la agricultura y ganadería, pilares de la economía local.
Las consecuencias ambientales siguen en evaluación, mientras FEMA Puno investiga las reincidencias y posibles infracciones de Aruntani S.A.C., grupo vinculado a ARASI.
𝗖𝗼𝗻𝗰𝗹𝘂𝘀𝗶ó𝗻
El caso ARASI no solo es el fracaso de una minera irresponsable: Es el retrato de cómo intereses políticos y empresariales traicionaron a un pueblo, hipotecando sus recursos, contaminando sus ríos y vulnerando los derechos de las familias que viven del campo.
Lampa no se opuso al desarrollo. Se opuso —y se sigue oponiendo— a la mentira, al abuso y al saqueo disfrazado de progreso.
Hoy, la historia exige memoria, justicia ambiental y responsabilidad política.