09/03/2026
Carnaval o vandalismo, jornada festiva en Bagua Grande termina en caos e indignación ciudadana
Lo que debía ser una jornada de tradición, cultura y alegría terminó generando malestar entre numerosos ciudadanos en la ciudad de Bagua Grande, luego de que la celebración de los carnavales derivara en actos que muchos calificaron como vandalismo.
Durante el desarrollo de esta actividad festiva, grupos de jóvenes se movilizaron por distintas calles en moto taxis y camionetas, arrojándose agua sucia, mezclas con pintura e incluso líquidos con lejía incluso a transeúntes y conductores que no participaban en el juego de carnaval.
Según testigos, varias personas fueron sorprendidas mientras realizaban sus actividades cotidianas, con momentos de tensión, incomodidad y preocupación por posibles afectaciones a la salud y a la seguridad. El problema no radica en la celebración del carnaval como tradición cultural, sino en la falta de control y respeto hacia quienes deciden no participar. El carnaval es parte de nuestra cultura, pero no puede convertirse en excusa para dañar o poner en riesgo a otros, expresó un ciudadano afectado.
Este tipo de situaciones también genera el debate sobre la necesidad de mayor organización y supervisión durante estas festividades en Bagua Grande, una ciudad que, según reclaman sus propios habitantes, enfrenta aún diversas carencias en servicios básicos como abastecimiento permanente de agua potable, infraestructura urbana adecuada, seguridad ciudadana y limpieza pública.
Para muchos pobladores, el deseo es claro; que el distrito pueda ser noticia a nivel regional y nacional por avances de desarrollo y logros colectivos, y no por situaciones de desorden o confrontación social. Frente a lo ocurrido, ciudadanos exhortan a las autoridades locales a promover celebraciones que mantengan viva la tradición del carnaval, pero bajo principios de respeto, organización y convivencia pacífica.
La festividad, que tradicionalmente ha sido símbolo de alegría y unión, hoy deja una reflexión pendiente en la ciudad, recuperar el verdadero espíritu cultural del carnaval sin afectar la tranquilidad ni la dignidad de quienes comparten el mismo espacio público.