01/09/2026
[PARA QUIÉN AÚN LEA DESCRIPCIONES]
El Estado peruano me condecoró con la Orden al Mérito de la Mujer, una de las condecoraciones más altas que puede recibir una mujer en el país.
Julio ha empezado con muchas sorpresas.
Todavía me cuesta ponerlo en palabras porque, sinceramente, hay cosas que nunca imaginé que pasarían.
A veces me pongo una presión enorme. Pienso que no estoy haciendo lo suficiente, que podría ser mejor, que debería hacer más. Pero la vida, de vez en cuando, encuentra formas de recordarme que también es importante detenerse y reconocer el camino recorrido.
Esta condecoración no significa que el trabajo haya terminado. Significa que vamos por el camino correcto. Que vale la pena seguir habitando estos espacios, seguir habitándome, seguir conociéndome y seguir conociéndonos para continuar construyendo.
Gracias a todas las personas que han estado aquí, acompañándome, creyendo en mi trabajo y caminando conmigo durante todos estos años.
Y gracias, en especial, a Cecilia Ramírez, por creer en mí.
Compartir ese momento con mujeres cuyo recorrido admiro profundamente fue un privilegio. Sentarme a su lado me recordó que el futuro también se construye mirando a quienes abrieron el camino antes que nosotras. El futuro es brillante.
Sigo buscándome y sigo buscándonos. Y mientras la vida me permita hacerlo, seguiré siendo libre.
Amo profundamente lo que hago. No concibo una vida lejos de este trabajo porque, al final, eso es lo que hemos hecho: transformar el dolor. El dolor que deja el racismo, el machismo y todas las violencias que seguimos enfrentando desde este territorio latinoamericano/peruano.
He intentado convertir ese dolor. Y hoy puedo decir, con más certeza que nunca, que este trabajo es mi manera más bonita de llorar.
Gracias por llegar hasta aquí conmigo. ❤️