14/06/2026
¿Ecologismo o Complicidad? La Peligrosa Doble Moral que Asfixia el Desarrollo de Tumbacucho
El desarrollo de Tumbacucho se encuentra atrapado en una contradicción insostenible. Mientras ciertos directivos de las rondas campesinas lideran bloqueos radicales contra los proyectos mineros formales, en sus propios caseríos se convive bajo un manto de silencio y pasividad con la minería informal e ilegal.
Esta postura no solo es incoherente; es una amenaza directa para el futuro del caserío.
La Gran Contradicción: Ley vs. Clandestinidad
Resulta inevitable que esta inacción frente al sector ilegal genere profundas suspicacias. ¿Por qué se persigue a la formalidad y se tolera el delito?, la minería formal realiza sus actividades respetando la normativa, paga impuestos y es fiscalizada por el Estado Peruano; la minería informal destruye el medio ambiente, evade impuestos y realiza sus actividades al margen de la ley
El Costo del Silencio y el Bloqueo
No podemos permitir que el progreso de todo el caserío sea secuestrado por los intereses particulares de unos cuantos.
Bloquear la minería formal bajo la bandera de la defensa ambiental, mientras se permite que la minería ilegal envenene las tierras y evada impuestos a plena luz del día, es un acto de flagrante hipocresía. La ilegalidad solo deja pasivos ambientales y pobreza a largo plazo.
Un Llamado a la Coherencia
Tumbacucho merece un debate honesto. Si la preocupación por el entorno y la comunidad es auténtica, la regla debe ser pareja: cero tolerancia a la ilegalidad depredadora y fiscalización constructiva a la formalidad responsable.
El verdadero desarrollo no se logra cerrándole la puerta a la inversión que respeta la ley, sino erradicando las actividades que destruyen el futuro de la zona desde la clandestinidad. Es hora de levantar los bloqueos ideológicos y apostar por el progreso real.