21/08/2026
CAJAMARCA NO PERMITIRÁ QUE VUELVAN A IMPONER CONGA
El anuncio del ministro de Energía y Minas, Guillermo Shinno, sobre el destrabe de grandes proyectos mineros y sus referencias a Cajamarca debe encender una legítima alerta en nuestra región. Si detrás de este discurso se pretende reactivar el megaproyecto Conga, debemos decirlo con claridad: Cajamarca ya decidió defender sus fuentes de agua, sus territorios y su derecho a construir un modelo de desarrollo sostenible.
La historia de la minería en Cajamarca no puede analizarse separada de las políticas económicas aplicadas durante el fujimorismo en la década de 1990 y del marco constitucional de 1993. En ese periodo se produjo una profunda expansión de la actividad minera en la región y la consolidación del proyecto Yanacocha, en el que participaron Newmont y otros accionistas. Existen, además, cuestionamientos históricos sobre la adquisición de tierras de comunidades campesinas y sobre las condiciones en que se realizaron algunas de esas operaciones, asuntos que deben ser investigados y debatidos con documentación y transparencia.
Durante décadas, Cajamarca ha aportado enormes riquezas minerales al país, pero continúa enfrentando graves brechas de pobreza, servicios básicos e infraestructura. Por eso resulta legítimo preguntarnos: ¿dónde está el desarrollo que se prometió a nuestros pueblos?
Conga representa precisamente una de las mayores controversias de nuestra historia reciente. El proyecto se ubica en una zona de cabeceras de cuenca donde existen lagunas, bofedales, humedales, acuíferos y numerosas fuentes de agua que sostienen actividades agrícolas y ganaderas y abastecen a poblaciones de las provincias de Celendín, Cajamarca y Hualgayoc-Bambamarca.
La resistencia de las comunidades campesinas, rondas campesinas, organizaciones sociales y sectores urbanos no nació ayer. Desde mediados de la década del 2000 y, con especial intensidad, durante los años 2010 y 2011, miles de cajamarquinos expresaron su oposición al proyecto y reclamaron que se priorice el agua y la agricultura. El conflicto dejó una profunda huella social y política en nuestra región y también dio lugar a acciones y denuncias ante instancias nacionales e internacionales de derechos humanos.
Por eso, no aceptaremos que desde Lima se pretenda presentar como un simple “destrabe” lo que para Cajamarca significa volver a abrir un conflicto que nunca fue resuelto de fondo.
Cajamarca tiene derecho a construir otro modelo de desarrollo: basado en la agricultura, la ganadería, el café, la transformación agroindustrial, el turismo, la protección de nuestros bosques y fuentes de agua y una verdadera industrialización regional. Queremos inversión y desarrollo, sí, pero con respeto al territorio, al ambiente, a las comunidades y a los derechos humanos.
SOBRE LA MINERÍA ILEGAL
También rechazamos la minería ilegal y las economías criminales que destruyen nuestros ecosistemas. La lucha contra la ilegalidad debe ser frontal, pero no puede utilizarse como argumento para imponer automáticamente nuevos megaproyectos mineros ni para desconocer los derechos de las comunidades.
El Estado debe combatir la corrupción, la informalidad y las economías criminales con la misma firmeza con la que debe exigir responsabilidad ambiental y social a las grandes empresas.
CAJAMARCA YA HABLÓ
El mensaje para el Gobierno y para el ministro de Energía y Minas es claro:
Cajamarca no es una tierra de conquista.
Cajamarca no es una reserva de minerales para saquear.
Cajamarca tiene pueblos, comunidades, agricultores, rondas campesinas, bosques, lagunas, ríos y una historia de lucha.
No queremos que el Gobierno de Keiko Fujimori —ni ningún gobierno— pretenda reabrir por la fuerza el proyecto Conga. La paz social no se construye imponiendo proyectos rechazados por amplios sectores de la población; se construye respetando a los pueblos y escuchando sus propuestas de desarrollo.
Las organizaciones sociales, rondas campesinas, comunidades y productores debemos mantenernos vigilantes y unidos, siempre dentro de la defensa democrática y pacífica de nuestros derechos.
¡CONGA NO ES DESARROLLO SI DESTRUYE NUESTRAS FUENTES DE AGUA!
¡EL AGUA, LA VIDA Y LA AGRICULTURA SON PRIMERO!
¡CAJAMARCA MERECE UN DESARROLLO SOSTENIBLE, CON JUSTICIA Y DIGNIDAD!