16/09/2026
Todos los abogados recuerdan su primer caso. No importa cuántos años hayan pasado: hay asuntos que simplemente se quedan para siempre en la memoria.
Porque una cosa es estudiar Derecho durante años y otra muy diferente es sentarte frente a un problema real y saber que ahora te toca defender una posición.
Ahí desaparecen los apuntes.
Desaparece la comodidad del salón de clases.
Y empiezan las preguntas que ningún examen universitario puede hacerte sentir igual.
¿Y si me equivoco?
¿Y si olvidé algo?
¿Y si el argumento no funciona?
¿Y si el cliente espera demasiado de mí?
Esos nervios forman parte del inicio.
Pero también forman parte del crecimiento.
Porque cada abogado que hoy entra a una audiencia con seguridad alguna vez tuvo su primer expediente, su primera promoción, su primera audiencia y ese momento en que respiró profundamente antes de comenzar.
Nadie nace siendo un gran litigante.
La experiencia se construye caso por caso.
Audiencia por audiencia.
Error por error.
Éxito por éxito.
Y quizá algún día mires hacia atrás y comprendas que aquel primer asunto, que en ese momento parecía enorme, fue precisamente el que comenzó a convertirte en el abogado que querías ser.
Si recuerdas tu primer caso, comparte esta publicación y cuéntanos en los comentarios: ¿qué fue lo primero que sentiste cuando te tocó defender tu primer asunto? ⚖️