13/09/2026
El "Monstruo de la bicicleta"🚲🚲
La mañana del 1 de febrero de 2018, en el distrito de San Juan de Lurigancho (Lima), María Jimena Avellaneda Ruíz, una niña de tan solo 11 años, asistía con entusiasmo a sus talleres vacacionales de minichef y manualidades organizados, irónicamente, en la propia comisaría de Canto Rey. Al término de las clases, la menor inició el camino de regreso a su hogar. Fue en ese trayecto donde se cruzó con César Augusto Alva Mendoza, un hombre de 37 años que se desplazaba en una bicicleta.
Cámaras de seguridad de la zona registraron los últimos momentos con vida de la niña. Alva Mendoza, valiéndose de engaños y fingiendo amabilidad, logró interceptarla y ganarse su confianza. Bajo una falsa sensación de seguridad, la niña subió al vehículo de su captor, alejándose de su ruta habitual.
El agresor trasladó a Jimena hacia un descampado y una losa deportiva en el sector de La Huayrona. En un baño público de dicha zona, Alva Mendoza abusó s3xualmente de la menor. Para silenciarla y evitar ser descubierto, la estr con una soguilla.
Al notar que el cuerpo ya no tenía signos vitales y se enfriaba, el asesino la introdujo en un s**o verde y la llevó a la vivienda de sus padres, escondiendo los restos debajo de su propia cama. Horas más tarde, entrada la madrugada del 2 de febrero, sacó el cadáver a la vía pública a escasos metros de su casa. En un intento desesperado por borrar las evidencias y desfigurar el cuerpo, le prendió fuego antes de darse a la fuga.
El hallazgo del cuerpo calcinado de la pequeña desató un horror inmediato en los vecinos. Gracias a las grabaciones de video y las declaraciones de testigos, la Policía Nacional del Perú identificó rápidamente al sospechoso, bautizado por los medios de comunicación como "El monstruo de la bicicleta".
La indignación social escaló a niveles críticos cuando se descubrió que Alva Mendoza tenía múltiples antecedentes penales por delitos de dr**as y violencia sexual, pero seguía libre debido a graves fallas y negligencias del sistema de justicia penal. De hecho, pocos días antes del crimen, había estado retenido brevemente en la misma comisaría donde la niña tomaba sus talleres.
El asesino huyó hacia la región de Ica, pero la presión nacional facilitó su captura el 4 de febrero de 2018. Tras ser acorralado por los peritos y fiscales, Alva Mendoza confesó los hechos de forma fría y contradictoria. Inicialmente dio versiones incoherentes argumentando que se había tratado de un accidente de bicicleta, pero la necropsia y los análisis científicos desmintieron sus coartadas, confirmando el ensañamiento.
El Poder Judicial le dictó de inmediato prisión preventiva y posteriormente fue condenado a cadena perpetua por el delito de secuestro agravado con subsecuente mu3rte y viol de menor de edad. Debido al peligro que corría su vida por el rechazo de la población carcelaria, fue recluido en el penal de máxima seguridad de Challapalca, ubicado a más de 4,600 metros sobre el nivel del mar en la sierra de Tacna, donde tiempo después se reportó su fallecimiento.
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