04/06/2026
🟥🟦 𝙋𝙀́𝙍𝙀𝙕 𝙎𝙀 𝙌𝙐𝙀𝘿𝘼 𝙔 𝙍𝙊𝙈𝙋𝙀𝙍𝙄́𝘼 𝙏𝙍𝙀𝙂𝙐𝘼 𝙋𝙊𝙇𝙄́𝙏𝙄𝘾𝘼 𝘾𝘼𝙇𝘾𝙐𝙇𝘼𝘿𝘼 𝘾𝙊𝙉 𝙎𝙐 𝙑𝙄𝘾𝙀𝙂𝙊𝘽𝙀𝙍𝙉𝘼𝘿𝙊𝙍𝘼 𝙀𝙉 𝙀𝙇 𝙂𝙊𝙍𝙀 𝙇𝘼𝙈𝘽𝘼𝙔𝙀𝙌𝙐𝙀
🟨 𝙁𝙪𝙚𝙣𝙩𝙚𝙨 𝙙𝙚 𝙡𝙖 𝙨𝙚𝙙𝙚 𝙞𝙣𝙙𝙞𝙘𝙖𝙣 𝙦𝙪𝙚, 𝙩𝙧𝙖𝙨 𝙙𝙚𝙨𝙞𝙨𝙩𝙞𝙢𝙞𝙚𝙣𝙩𝙤 𝙚𝙡𝙚𝙘𝙩𝙤𝙧𝙖𝙡 𝙙𝙚𝙡 𝙜𝙤𝙗𝙚𝙧𝙣𝙖𝙙𝙤𝙧 𝙨𝙚 𝙝𝙖𝙗𝙧𝙞́𝙖 𝙘𝙚𝙧𝙧𝙖𝙙𝙤 𝙥𝙤𝙧 𝙨𝙚𝙜𝙪𝙣𝙙𝙖 𝙫𝙚𝙯 𝙡𝙖 𝙚𝙭𝙥𝙚𝙘𝙩𝙖𝙩𝙞𝙫𝙖 𝙙𝙚 𝙥𝙤𝙙𝙚𝙧 𝙙𝙚 𝙁𝙡𝙤𝙧 𝙎𝙖𝙖𝙫𝙚𝙙𝙧𝙖, 𝙙𝙚𝙟𝙖𝙣𝙙𝙤 𝙪𝙣𝙖 𝙧𝙚𝙜𝙞𝙤́𝙣 𝙚𝙣𝙩𝙧𝙚 𝙧𝙚𝙖𝙘𝙤𝙢𝙤𝙙𝙤𝙨 𝙞𝙣𝙩𝙚𝙧𝙣𝙤𝙨 𝙮 𝙘𝙪𝙚𝙨𝙩𝙞𝙤𝙣𝙖𝙙𝙖 𝙥𝙤𝙧 𝙧𝙚𝙨𝙪𝙡𝙩𝙖𝙙𝙤𝙨
📝 𝙋𝙤𝙧: 𝙇𝙚𝙨𝙩𝙚𝙧 𝙎𝙤𝙡𝙞𝙨 𝙔𝙩𝙪𝙧𝙧𝙚𝙜𝙪𝙞
El desistimiento electoral del gobernador regional de Lambayeque, Jorge Luis Pérez Flores, habría roto por segunda vez la aparente tregua política calculada que sostuvo con la vicegobernadora Flor Saavedra López alrededor del control interno del Gobierno Regional (GORE) de Lambayeque, según fuentes de
El Fulminante vinculadas al interior de la entidad.
La lectura de las fuentes apunta a un mismo eje. Pérez se queda, la voceada transición temporal de poder hacia Saavedra se enfría y el entorno de la vicegobernadora perdería el pequeño margen de influencia que empezó a ocupar bajo la expectativa de una eventual licencia o salida electoral del gobernador.
El nuevo escenario no aparece aislado. En los últimos días, la gestión regional acumuló movimientos en cargos clave, entre ellos la salida del gerente general regional, el reacomodo en la Gerencia Regional de Educación y el trámite impulsado desde la propia Gobernación Regional para evaluar la delegación de facultades sensibles al gerente general regional sobre designaciones, renuncias, encargaturas y ceses de funcionarios de confianza.
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Según fuentes internas del GORE Lambayeque, la relación política entre Pérez y Saavedra no se recompuso por confianza ni por afinidad de gestión. Se habría sostenido por cálculo. La eventual salida electoral del gobernador obligaba a mantener abierta una convivencia mínima con la vicegobernadora, porque una licencia o renuncia para postular, podía dejarla temporalmente al mando del Ejecutivo regional.
Ese cálculo, sin embargo, volvería a quedarse sin piso. Pérez desistió de postular y, decidió permanecer al frente de la gestión regional. Con ello, el escenario de transición temporal hacia Saavedra quedó nuevamente sin curso.
La consecuencia política es directa, el entorno de la vicegobernadora, que esperaba ganar mayor margen sobre funcionarios de confianza, gerencias y espacios administrativos sensibles, habría empezado a perder terreno dentro del GORE Lambayeque.
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No sería la primera vez. Antes de las elecciones generales de 2026 era un secreto a voces que Pérez evaluaba una candidatura presidencial por Somos Perú. Esa posibilidad obligó a limar asperezas con Saavedra, pese a que la relación entre ambos venía marcada por tensiones públicas, luego de episodios vinculados a encargaturas del despacho regional con facultades recortadas.
En aquel momento, la eventual candidatura presidencial de Pérez abría un escenario de licencia o renuncia. La vicegobernadora podía asumir el mando regional y su equipo empezó a moverse bajo esa expectativa. Según las fuentes, ya entonces se hablaba internamente de nombres de funcionarios que saldrían y de cuadros que llegarían si el traspaso temporal se concretaba.
Ese movimiento anticipado, de acuerdo con las fuentes, generó conflictos dentro del GORE. Funcionarios y cuadros cercanos al gobernador, que temían ser removidos, empezaron a mirar con recelo el avance del entorno de Saavedra. La transición, sin embargo, nunca llegó. Pérez nunca oficializó su postulación presidencial.
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Tras ese episodio, la relación entre ambos sectores no volvió a ser de confianza. Fue una tregua política calculada.
De acuerdo con fuentes allegadas al GORE, Pérez habría permitido que la vicegobernadora y su entorno conservaran una cuota menor de influencia en espacios administrativos de bajo peso. No se trataba de una entrega real del poder, sino de una convivencia útil mientras seguía abierta otra posibilidad electoral, como que el gobernador intentara participar en la fórmula regional de octubre de 2026. Ese nuevo cálculo también se cayó.
Con el desistimiento de Pérez y su decisión de permanecer hasta el final de la gestión, la utilidad política de esa tregua habría llegado a su límite. Las fuentes sostienen que el entorno de Saavedra no solo volvió a quedar sin el mando que esperaba, sino que además enfrentaría el cierre de los espacios menores que ganó durante la convivencia interna.
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En ambas candidaturas voceadas, el patrón habría sido similar. El entorno de la vicegobernadora habría dejado ver con demasiada anticipación que manejaba nombres de funcionarios que saldrían y de personas que ingresarían en una eventual administración temporal.
Ese cálculo acelerado al parecer encendió resistencias entre la gente de Pérez. No solo por la posibilidad de cambio de mando, sino por el temor a una purga administrativa si Saavedra asumía el despacho regional con mayor margen de decisión.
Ahora, con Pérez fuera de la carrera electoral y dentro del GORE, el tablero se habría invertido. El gobernador conserva el mando, su círculo busca reordenar cargos y el entorno de la vicegobernadora queda expuesto a un repliegue político.
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El contexto administrativo también se mueve. Un memorando de la Gobernación Regional, fechado el 1 de junio de 2026, dispuso que la Oficina Regional de Asesoría Jurídica emita opinión legal sobre la delegación de facultades al gerente general regional para designar, aceptar renuncias, designar temporalmente funciones y/o puestos, y cesar funcionarios de confianza y directivos de libre designación y remoción del GORE Lambayeque, incluidas unidades orgánicas, órganos desconcentrados y unidades ejecutoras adscritas.
Ese documento no prueba por sí solo la ruptura entre Pérez y Saavedra. Pero sí muestra que, en paralelo al nuevo reacomodo político descrito por fuentes EF, desde la Gobernación Regional se impulsaba una evaluación legal para concentrar en la Gerencia General Regional facultades sensibles sobre el movimiento de funcionarios.
En términos políticos, el mensaje interno resultaría claro, si Pérez se queda, el control de los cargos vuelve a ordenarse alrededor del gobernador y de su estructura de confianza.
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El costo de esta pugna no se queda en los despachos. Mientras el poder interno se acomoda y reacomoda alrededor de licencias que no llegan, candidaturas que se enfrían y equipos que calculan quién entra y quién sale, Lambayeque sigue esperando resultados de gestión.
El Fulminante reveló en una nota anterior que el GORE Lambayeque entró a mitad de año con apenas 25.5 % de ejecución en proyectos de inversión y S/ 597.3 millones pendientes por invertir, según cifras del Ministerio de Economía y Finanzas. Ese dato no es el centro de esta historia, pero sí marca el fondo público del conflicto: la pelea por cuotas de poder ocurre dentro de una gestión regional cuestionada por su capacidad de ejecutar.
Pérez puede conservar el control político. Saavedra puede perder el pequeño espacio que ganó por expectativa electoral. Los equipos de ambos pueden medir fuerzas, mover nombres y anticipar relevos. Pero la región no gana nada con una tregua calculada que se rompe cuando deja de servir.
Por ahora, el hecho político es que Pérez se queda. La vicegobernadora- de acuerdo a las fuentes- se volvería a quedar sin el poder que esperaba ocupar. Y la consecuencia pública queda abierta.
Lambayeque seguirá bajo una gestión que no solo debe resolver sus disputas internas, sino responder por obras, inversión, servicios y un millonario gasto pendiente.