28/01/2026
La fujimorista Rosangella Barbarán ha sido captada intensificando sus recorridos por asentamientos humanos y zonas periféricas de Lima, territorios que durante años fueron objeto de estigmatización y desprecio desde el discurso político que ella misma sostuvo.
Quien no dudó en “terruquear” a la población movilizada en épocas de protesta, hoy aparece bailando, sonriendo y buscando cercanía en los cerros de San Juan de Lurigancho, en una puesta en escena claramente orientada a la reelección.
Esta repentina empatía revela una práctica recurrente: políticos que solo recuerdan a la población más olvidada cuando necesitan votos. Sin embargo, la mayoría y la dignidad de estos sectores no deberían ceder ante personajes que los ignoran durante su gestión y los instrumentalizan en campaña.