22/01/2026
🔴 La Federación Universitaria del Cusco (FUC) vuelve a estar en el ojo de la tormenta, y no precisamente por liderar luchas históricas ni por alzar la voz frente a las injusticias que golpean a la región. Esta vez, la polémica nace desde adentro, desde quienes pretenden dirigirla.
Documentos internos revelan que Elvis Esquivel, candidato a la presidencia de la FUC por la lista T’ikari, arrastra serias observaciones académicas que ponen en duda su idoneidad para encabezar una representación estudiantil que hoy más que nunca necesita solvencia, coherencia y autoridad moral.
Según la información adjunta, Esquivel no habría aprobado la cantidad mínima de créditos exigida, incumpliendo el requisito del 80 % de créditos aprobados en el semestre 2025-I, condición básica para postular. En otras palabras: quiere dirigir, pero no cumple. Quiere representar, pero no acredita. Quiere liderar, pero tropieza en lo elemental.
Y no es un detalle menor. La FUC no es cualquier cargo. Fue, durante décadas, una organización con voz, voto y presencia en las calles, capaz de articular protestas, defender derechos y representar no solo a los estudiantes, sino muchas veces al Cusco entero. Hoy, cuando su protagonismo se ha debilitado, lo último que necesita es una dirigencia cuestionada desde el primer día.
Porque en política y también en la universidad hay una regla no escrita que nunca falla: 👉 lo que empieza mal, termina mal.
El estudiantado cusqueño merece representación sólida, dirigentes que primero cumplan y luego exijan, líderes que honren la historia combativa de la FUC y no la conviertan en un simple trámite electoral.
La Federación Universitaria no es un experimento.
El futuro del movimiento estudiantil no puede construirse sobre créditos desaprobados ni requisitos incumplidos.