12/09/2026
No todos los hombres están hechos para agradar.
Hay quienes cambian su manera de ser dependiendo de quién tengan delante.
Sonríen cuando deben, dicen lo que quieren escuchar y construyen una versión de sí mismos que encaje con las expectativas de los demás.
Y también están los que simplemente son como son.
No siempre amables.
No siempre detallistas.
No siempre atentos.
No siempre saben qué decir.
Con carácter, con defectos, con errores y con una forma de pensar que no necesariamente va a gustarle a todos.
No buscan parecer perfectos.
Ni tienen interés en fingir que lo son.
Porque nadie es perfecto.
Hay hombres tranquilos y hombres de carácter fuerte.
Hombres cariñosos y hombres distantes.
Hombres que expresan lo que sienten y otros que prefieren guardárselo.
Hombres que dan segundas oportunidades y otros que, una vez que cierran una puerta, no vuelven a abrirla.
Cada uno tiene una forma distinta de ser.
El problema aparece cuando alguien deja de ser quien es para convertirse en lo que otros esperan.
Al final, fingir cansa.
Por eso existen dos tipos de hombres:
Los que construyen una imagen para agradar.
Y los que prefieren ser conocidos tal como son, aunque no sean del gusto de todos.
Porque ser auténtico también significa aceptar que no todos van a entender, soportar o querer la misma personalidad.
Y eso está bien.
¿Qué tipo de hombre eres?