24/06/2026
UN ADELANTO DE LA EDICIÓN #62 DE LA REVISTA SAQRA:
A propósito del Inti Raymi, en SAQRA queremos compartir una conversación que va más allá de la escenificación.
Helen Quiñones, educadora intercultural bilingüe, mujer quechua y protagonista de nuestra portada en la edición N° 59, asumió este año la representación de la Mama Qoya. Sin embargo, esta entrevista no gira alrededor del personaje, sino de la persona y de las ideas que la hacen trascender.
Conversamos sobre la vigencia del quechua, la educación intercultural, la memoria de los pueblos andinos y el verdadero significado de la Qoya en nuestro tiempo.
Los invitamos a leer esta entrevista, que formará parte de la próxima edición de Revista SAQRA, convencidos de que las tradiciones permanecen vivas cuando dialogan con el presente y nos ayudan a pensar el futuro.
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“LA MAMA QOYA NO CAMINABA DETRÁS DEL INKA…”
Helen Quiñones, educadora intercultural bilingüe y mujer quechua, reflexiona sobre el verdadero significado de la Qoya, la vigencia del quechua y el lugar de las mujeres andinas en la sociedad contemporánea.
Cada año, el Inti Raymi devuelve al Cusco una de las imágenes más poderosas de su memoria colectiva. Miles de personas siguen la ceremonia, reconocen a sus personajes y celebran una tradición que ha logrado trascender el tiempo. Sin embargo, más allá de la escenificación y del simbolismo que envuelve la Fiesta del Sol, existen mujeres y hombres que, desde su vida cotidiana, mantienen viva la lengua, la cultura y el pensamiento andino.
Helen Quiñones es una de esas personas.
Educadora intercultural bilingüe, mujer quechua nacida en la provincia de Canas e integrante del Consejo de Pueblos Originarios, ha dedicado buena parte de su vida a la enseñanza, la defensa del quechua y la revalorización de los saberes ancestrales. Los lectores de SAQRA la recordarán también como protagonista de la portada de nuestra edición N° 59.
Este año asumió la representación de la Mama Qoya en la escenificación oficial del Inti Raymi. Sin embargo, esta conversación trasciende el personaje ceremonial. Nos acerca a una mujer que reflexiona sobre la vigencia del quechua, el papel de la educación intercultural, la memoria de los pueblos originarios y el lugar que históricamente han ocupado las mujeres andinas en la construcción de nuestra cultura.
Más que una entrevista sobre el Inti Raymi, estas páginas son una invitación a descubrir el pensamiento de una mujer que entiende que la tradición solo permanece viva cuando dialoga con el presente y proyecta el futuro.
Más que evocar el pasado, las palabras de Helen Quiñones nos recuerdan que las culturas permanecen vivas cuando son capaces de dialogar con el presente y proyectarse hacia el futuro. Quizá esa sea, también, una de las enseñanzas más profundas del Inti Raymi.
SAQRA: COMO PROFESORA DE EDUCACIÓN INTERCULTURAL BILINGÜE, ¿QUÉ BARRERAS VES HOY PARA QUE EL QUECHUA DEJE DE SER SOLO “MATERIA ESCOLAR” Y VUELVA A SER LENGUA DE GOBIERNO, CIENCIA Y ARTE EN EL CUSCO?
HELEN QUIÑONES: Creo que una de las mayores barreras es que todavía vivimos en una sociedad donde el quechua se utiliza como una simple traducción y no es verdaderamente valorado. Se enseña como un curso más y, con apenas dos horas pedagógicas semanales, pareciera responder únicamente al cumplimiento de directivas, sin asumirse como una forma de pensar, comprender y sentir el mundo. Mientras las instituciones continúen funcionando exclusivamente desde una lógica castellana y occidental, el quechua seguirá siendo visto como algo folclórico y no como una lengua capaz de gobernar, investigar, crear ciencia, poesía, cultura o tecnología.
También existe una herida histórica. Muchas de nuestras familias dejaron de transmitir el quechua por miedo a la discriminación, al racismo y a la humillación, heridas que aún arrastramos desde la Colonia. A nuestros padres y abuelos les hicieron sentir vergüenza de hablar su propia lengua. Recuperar el quechua es, por eso, una tarea cotidiana; al hacerlo sanamos sus memorias, las nuestras y recuperamos una parte esencial de nuestra dignidad.
Sueño con un Cusco donde una niña pueda estudiar medicina, derecho o ingeniería sintiéndose orgullosa de sus raíces, fortalecida en su identidad cultural y aprendiendo desde su lengua originaria. Sueño con el día en que podamos elegir autoridades capaces de gobernar escuchando la voz de los pueblos y respondiendo a sus necesidades con pertinencia y respeto por la sabiduría ancestral. Sueño también con un arte contemporáneo que nazca desde nuestra cultura y nuestras lenguas, porque el quechua no pertenece al pasado: es una lengua viva, profunda y capaz de dialogar con el futuro.
SAQRA: CUSCO ES CADA VEZ MÁS URBANO Y BILINGÜE A MEDIAS. ¿QUÉ CREES QUE SE PIERDE CUANDO UN NIÑO QUECHUA HABLANTE CRECE EN LA CIUDAD Y NO EN SU COMUNIDAD?
HELEN QUIÑONES: Cuando un niño quechua hablante crece lejos de su comunidad, muchas veces no solo pierde el idioma; pierde la relación cotidiana con la tierra, con el entorno que lo rodea, con sus abuelas y abuelos, con los ciclos de la Pachamama y con esa manera comunitaria de entender la vida. En la ciudad todo es más rápido, más individual, más desconectado.
En nuestras comunidades, un niño aprende mirando el cielo, saludando y agradeciendo a los Apus, siendo recíproco con la Pachamama, escuchando el río, acompañando a su familia en la chacra y participando en las fiestas y rituales. Aprende que la vida solo tiene sentido cuando se vive en reciprocidad con los demás seres. Esa enseñanza no siempre cabe entre las cuatro paredes de una escuela.
Siento que muchos niños crecen entre dos mundos: entienden el quechua, pero ya no lo sienten completamente suyo; conocen su cultura, pero muchas veces les enseñan a esconderla para encajar. Y eso duele, porque un pueblo empieza a debilitarse cuando sus hijos dejan de sentirse orgullosos de quiénes son.
Por eso creo que la educación intercultural no debe existir únicamente en el campo. También la ciudad necesita reencontrarse con sus raíces andinas y amazónicas, y nuestras instituciones educativas deben estar preparadas para acoger esa diversidad con pertinencia cultural, calidad y calidez.
SAQRA: COMO CIUDADANA QUECHUA, ¿QUÉ SIGNIFICA PARA TI REPRESENTAR A LA MAMA QOYA?
HELEN QUIÑONES: Para mí, representar a la Qoya es representar la memoria viva de las mujeres andinas que sostuvieron nuestros pueblos con sabiduría, trabajo, ternura y resistencia. Siento que junto a mí caminan mis abuelas, las mujeres del Tawantinsuyu y mis hermanas que hoy siguen sosteniendo nuestras comunidades, tejiendo sueños colectivos aun en tiempos de discriminación y silencio.
Como mujer quechua, la Qoya simboliza equilibrio, dualidad, complementariedad y un vínculo profundo con la Pachamama. Necesitamos romper los estereotipos con los que muchas veces se la representa. La Qoya fue gobernante, mujer y madre. No debemos entenderla desde la idea de las reinas occidentales. El Inka y la Qoya ejercían una forma distinta de gobernar, basada en el yanantin, en la complementariedad. La Mama Qoya no caminaba detrás del Inka; caminaba junto a él. Y ese mensaje sigue teniendo una enorme vigencia.
El Inti Raymi es también una oportunidad para mostrarle al mundo que nuestra cultura no está mu**ta ni congelada en los museos. Seguimos aquí, hablando nuestra lengua, defendiendo nuestros territorios, educando a nuestras niñas y soñando desde nuestra identidad.
Representar a la Qoya, siendo maestra intercultural y mujer quechua, tiene para mí un profundo valor espiritual y político. Es decirles a muchas niñas indígenas: «Tu voz, tu rostro y tu historia también tienen lugar en el centro».
SAQRA: ¿QUÉ CAMBIO TE GUSTARÍA VER EN LA FORMA EN QUE EL INTI RAYMI REPRESENTA A LA MUJER ANDINA?
HELEN QUIÑONES: Me gustaría que la mujer andina deje de ser representada únicamente desde la belleza o el acompañamiento ceremonial. Es tiempo de visibilizar con mayor fuerza su papel como guía, autoridad, sabia y protectora de la vida comunitaria.
Las mujeres andinas hemos sido guardianas de la lengua, de las semillas, de los tejidos, de la memoria y de la organización comunal. Sin embargo, nuestras historias todavía aparecen muchas veces en segundo plano. Creo que el Inti Raymi puede profundizar mucho más esa dimensión espiritual, política y colectiva de la mujer andina.
También quisiera ver a más jóvenes, niñas y mujeres de comunidades originarias participando activamente y sintiéndose representadas con dignidad, lejos de los estereotipos. Que la Qoya sea reconocida como un símbolo de liderazgo, equilibrio y fuerza ancestral, porque las mujeres del Tawantinsuyu fueron protagonistas de nuestra historia. Recuperar esa memoria es también reconocer que su lugar nunca estuvo detrás, sino junto a quienes condujeron el destino de nuestros pueblos.