30/05/2026
BEBÉ QUE LUCHÓ POR SU VIDA EN UCI VUELVE 25 AÑOS DESPUÉS PERO COMO MÉDICO
En agosto de 2001, Sebastián Oliva Marín llegó al mundo pesando apenas 1.300 gramos. Su madre había desarrollado una preeclampsia severa que obligó a adelantar el parto a los siete meses. El diagnóstico era reservado y su hogar, durante semanas, fue una incubadora rodeada de cables y monitores en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) del Hospital Edgardo Rebagliati en Lima.
Hoy, 25 años después, Sebastián camina por esos mismos pasillos, pero su realidad es completamente distinta: lleva una bata blanca y un estetoscopio.
Su infancia estuvo marcada por constantes visitas al hospital debido a secuelas respiratorias, una experiencia que, lejos de desanimarlo, encendió su vocación. Actualmente realiza su rotación médica en el Servicio de Pediatría y Neonatología del Rebagliati, el lugar exacto donde un equipo médico le salvó la vida cuando no podía respirar por sí mismo.
"Decidí estudiar medicina para saber qué hacer cuando un paciente realmente lo necesita. Salvar una vida en el momento exacto es mi forma de retribuir la ayuda que yo recibí", comenta Sebastián, quien ahora aprovecha sus guardias para acompañar y dar esperanza a los padres que atraviesan la misma incertidumbre que vivieron los suyos.
Al respecto, la doctora Ofelia León Muñoz, jefa del Servicio de Neonatología del Rebagliati, destacó que el caso de Sebastián es un reflejo del impacto a largo plazo de la medicina neonatal, una especialidad donde los pacientes enfrentan riesgos críticos como hemorragias cerebrales, infecciones y fallas respiratorias, pero que con el cuidado correcto, logran transformarse en historias de éxito.