09/09/2026
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𝗛𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼𝘀 𝘂𝗻𝗲𝗻: 𝗲𝗹 𝗳𝗼𝗿𝗷𝗮𝗱𝗼𝗿 𝗱𝗲 𝘆𝘂𝗴𝗼𝘀 𝗺𝗶𝗻𝗶𝗮𝘁𝘂𝗿𝗮𝘀
- 𝘜𝘴𝘶𝘢𝘳𝘪𝘰 𝘥𝘦 𝘗𝘦𝘯𝘴𝘪ó𝘯 65 𝘢𝘳𝘮𝘢 𝘱𝘦𝘲𝘶𝘦ñ𝘢𝘴 𝘩𝘦𝘳𝘳𝘢𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘢𝘴 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘵𝘳𝘢𝘣𝘢𝘫𝘢𝘳 𝘭𝘢 𝘵𝘪𝘦𝘳𝘳𝘢.
Las personas que visitan la provincia de Acobamba, ubicada en la región Huancavelica, se toman un tiempo para llegar el mágico distrito de Rosario y adquirir los yugos en miniatura que trabaja don Marcelino Pérez Arache (73), usuario del programa Pensión 65 del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis), como emblema e identidad de su localidad.
En su modesto inmueble, que se encuentra en el jirón 28 de julio, a más de 3800 metros sobre el nivel del mar (m s. n. m.), talla pequeñas piezas de madera para revalorar una de las costumbres agrícolas más arraigadas de su comunidad y sea conocida por todos los visitantes. “Se llevan una parte de mi hogar”, reflexiona el septuagenario.
Mientras corta, lija y ensambla las partes del yugo, cuenta que esta habilidad la obtuvo desde muy joven. Primero empezó con piezas en arcilla, pero después de entrar al campo, como parte de un equipo de hombres y mujeres que preparaban la tierra para cosechar diferentes productos, quiso dejar un legado.
Con esta idea, decide ampliar sus conocimientos de carpintería para trabajar una versión miniatura del instrumento que se usaba en la cabeza de los toros o bueyes, con el objetivo de que tiren de un arado.
“En mi niñez hacía arpitas y toritos, todo a pulso y con imaginación. Seguí con mi arte, aunque me aparté en un momento, lo retomé. En esto días es mi mayor pasatiempo, una manera de relajarme”, comenta entre risas.
Con su destreza y habilidad, don Marcelino busca que las personas aprendan el valor del yugo. A pesar de que ahora se ha reemplazado por los tractores, es un ejemplo de cómo distintas comunidades utilizaron insumos naturales para sembrar y generar alimentos, abriendo además un camino de productividad.
“Mis recuerdos los vendo a 30 o 40 soles, dependiendo el acabado, porque algunos quieren en diferentes tipos de madera. También tengo unos sobrinos en Lima que me hacen pedidos, además de mis vecinos y visitantes. Dicen que si alguien llega a Rosario y no se lleva un yugo en miniatura es como si no hubiera estado acá”, declara lleno de entusiasmo y picardía.
El talento del usuario de Pensión 65 ha cruzado las fronteras locales a través de la intervención Saberes Productivos del programa social. En cada feria o festival cultural, el adulto mayor participa con la ilusión de fortalecer su actividad económica a base de su conocimiento ancestral y promocionar la historia de su distrito.
Para los pobladores de la zona, el trabajo de Pérez Arache es uno de los tesoros culturales de la provincia de Acobamba. Quienes compran sus creaciones, han confesado que, además de adquirir una parte de Rosario, llevan la sabiduría de un hombre que se ha propuesto fortalecer la memoria colectiva de una comunidad, a través de una de sus prácticas más ancestrales.
𝗘𝗹 𝗲𝗰𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝘁𝗶𝗻𝘆𝗮
Don Marcelino tiene otra destreza, la elaboración de tinyas, un instrumento andino de percusión. Recuerda que el sonido y su eco, le gustaba a su esposa, Hilda Soto, quien falleció hace cinco años. Por eso, cada vez que hace este tipo de tambor demuestra una gran dedicación y amor por su trabajo.