24/06/2026
Señor Roberto Sánchez si hubo fraude porque dice que le inflaron votos a su rival o le cambiaron los resultados, debería ser relativamente fácil demostrarlo. ¿Por qué? Porque Juntos por el Perú tuvo personeros en las mesas de votación. Los personeros estuvieron presentes durante el conteo, vieron cómo se abrían las ánforas, anotaron los resultados, firmaron las actas y muchos incluso tomaron fotos o conservaron copias. No estamos hablando de algo que ocurrió a puertas cerradas.
Entonces la pregunta es simple: si realmente hubo fraude, ¿Dónde están esas actas? Que salgan sus personeros y digan: "En esta mesa anotamos una cifra y la ONPE publicó otra". Mesa por mesa. Acta por acta. Así se prueba un fraude en los votos. No con gritos, no con discursos, no con victimismo, no con publicaciones en redes sociales.
Y antes de que salgan con el cuento de que "todo está manejado por Keiko", hagan una pausa y piensen un poquito. El presidente del Perú es José María Balcázar, un político de izquierda. O sea, la máxima autoridad del país no es Keiko Fujimori. Entonces, ¿de verdad quieren hacernos creer que todo el Estado se puso de acuerdo para hacerle fraude precisamente a la izquierda? Hay que usar el sentido común. Cuestionar está bien, pero repetir cualquier historia sin analizarla es dejar que otros piensen por ti. No sean tan fáciles de engañar.
Lo concreto, esto no es una denuncia seria: es el berrinche de un mal perdedor que prefiere gritar "fraude" para no aceptar su derrota.
Y lo más triste no es que un político venda ese cuento. Lo más triste es ver a tantos ingenuos comprando ese cuento sin exigir una sola evidencia. Porque repetir "fraude" no te hace más inteligente ni más democrático. Solo demuestra que te pueden manipular con una palabra cuando no te tomas el trabajo de revisar los hechos.