27/05/2026
EL ALCALDE DE LAS PRIMERAS PIEDRAS
A pocos meses de culminar su gestión, Huarmey sigue esperando obras que realmente transformen la ciudad
Cuando una autoridad llega al poder, la población deposita en ella algo más que votos: deposita esperanza. Esperanza de cambio, desarrollo, crecimiento y mejoras reales para la calidad de vida de sus ciudadanos. Sin embargo, en Huarmey, para muchos vecinos, esa esperanza parece haberse convertido en frustración.
La gestión del actual alcalde, Gabino Cautivo, entra en su etapa final con serios cuestionamientos por parte de la población. A poco menos de siete meses de culminar su mandato, diversos sectores ciudadanos coinciden en una percepción que cada vez toma más fuerza: Huarmey no ha visto obras verdaderamente emblemáticas ni proyectos de gran impacto que marquen un antes y un después en la provincia.
Durante años, la ciudadanía esperó anuncios concretos, ejecución eficiente y resultados visibles. No obstante, el balance para muchos resulta decepcionante. Las calles continúan presentando problemas históricos, los servicios básicos siguen generando reclamos y las necesidades prioritarias de distintos sectores de la población aún permanecen pendientes.
Pero lo que más llama la atención en esta etapa final de gobierno es el repentino incremento de ceremonias de “primeras piedras”. Obras anunciadas, promesas reactivadas y actos protocolares parecen haberse convertido en el principal protagonista de la agenda municipal.
Y es ahí donde nace la crítica ciudadana: ¿por qué tantas primeras piedras recién al final de la gestión? ¿Por qué proyectos que no se ejecutaron durante años aparecen ahora, cuando el tiempo de gobierno prácticamente se agota?
Para muchos vecinos, estas actividades terminan siendo vistas más como actos políticos o mediáticos que como verdaderas garantías de desarrollo. Porque una primera piedra no es una obra terminada. Una ceremonia no reemplaza el concreto, ni las fotografías sustituyen el progreso real.
La preocupación crece debido a que Huarmey no necesita únicamente anuncios; necesita resultados. Necesita obras culminadas, servicios eficientes, planificación urbana y autoridades que piensen más allá de la imagen política del momento.
En diferentes gestiones municipales del país se ha vuelto común ver cómo, cerca al cierre de mandato, aparecen proyectos apresurados, inauguraciones parciales y anuncios de último minuto. Y Huarmey parece no ser ajeno a esa realidad.
Hoy muchos ciudadanos ya hablan del “alcalde de las primeras piedras”, un apodo que refleja no solamente molestia, sino también una profunda sensación de desencanto político.
Porque al final, la historia no suele recordar cuántas ceremonias se realizaron, sino cuántas obras quedaron funcionando para la población.
La verdadera reflexión que queda para Huarmey es más grande que una sola gestión: como ciudadanos debemos aprender a exigir planificación, transparencia, ejecución y resultados medibles. No basta con discursos optimistas ni anuncios repetitivos. El desarrollo real se construye con obras concretas, sostenibles y útiles para la gente.
El tiempo pasa, las gestiones terminan, pero las necesidades del pueblo continúan. Y quizá esa sea la gran lección que deja este momento político en Huarmey: las primeras piedras pueden llamar la atención un día, pero son las obras culminadas las que realmente cambian la vida de una ciudad.
¿Y tú, qué opinas?