12/09/2026
| ¡SE MUEVE EL TABLERO EN SALUD: TRES SALEN, PERO LA LIMPIEZA NO PUEDE QUEDAR A MEDIAS!
La caída de tres funcionarios vinculados al sector Salud marca un nuevo capítulo en una crisis que, durante demasiado tiempo, ha generado cuestionamientos y denuncias que merecen ser investigadas hasta las últimas consecuencias. Se trata de Edwin Carbajal, director de Recursos Humanos de la DIRESA Lima; Danae Solórzano, jefa de Personal del Hospital Regional de Huacho; y Jorge Camino, jefe de Asesoría Jurídica del mismo nosocomio. Desde esta plataforma advertimos oportunamente al director de la DIRESA Lima, José Calderón Yberico, sobre la necesidad de revisar a fondo el funcionamiento de determinadas áreas y funcionarios. Hoy, sus salidas evidencian que había razones suficientes para tomar decisiones.
Y hay un dato político que tampoco puede pasar inadvertido: ha tenido que intervenir un senador de la República para poner nuevamente bajo los reflectores los cuestionamientos sobre presuntos actos irregulares en el sector Salud. ¿Era necesario que una autoridad política externa encendiera la alarma para que finalmente se tomaran decisiones? Si las investigaciones y evaluaciones internas ya estaban sobre la mesa, la pregunta es inevitable: ¿por qué se esperó tanto?
Pero si el nuevo director del Hospital Regional de Huacho realmente quiere cortar con cualquier estructura de poder enquistada, tres salidas no pueden convertirse en el punto final. Desde esta tribuna sostenemos que existen otros funcionarios cuya permanencia debe ser evaluada de inmediato, entre ellos Yesenia Loloy, señalada como secretaria y asesora del anterior director, y Rosela Quinteros Rota. Sobre ambas corresponde realizar una revisión objetiva de sus funciones, antecedentes administrativos, vínculos funcionales y participación en las decisiones adoptadas durante las anteriores gestiones. Nadie debería tener privilegios ni convertirse en pieza intocable de ninguna administración.
La etapa que viene exige algo más que cambiar nombres en los cargos: hay que desmontar cualquier red de influencia que haya sobrevivido a los cambios de gestión. Si existen responsabilidades, que se investiguen y sancionen; si no existen, que se demuestre documentalmente. El sector Salud no puede seguir funcionando como territorio de confianza, cuotas o lealtades personales. Al nuevo director le corresponde demostrar que habrá un verdadero punto de quiebre: tres funcionarios ya salieron; ahora toca investigar hasta el último rincón y determinar quiénes deben continuar y quiénes deben dar un paso al costado.