04/08/2026
|| El conocido influencer Jarrys “Siempre Sin Filtro” residente en Tarapoto, asegura que Mario Pereyra le ofreció gestionar obras públicas a cambio de abultadas sumas de dinero, escudándose en su supuesta relación sentimental con la excongresista Rosío Torres Salinas.
Una grave denuncia encendió las redes sociales. Jarrys Gómez señaló directamente a Mario Pereyra de pretender cobrarle miles de soles a cambio de direccionar obras públicas. ¿El gancho? Pereyra presumía de una presunta relación sentimental con la congresista Rosío Torres Salinas, nexo con el que aseguraba tener el poder de direccionar proyectos a su antojo.
Según el denunciante, la «tarifa» arrancó con la ambiciosa cifra de S/ 100 mil, pero tras un desesperado regateo bajó a S/ 50 mil, para finalmente rematarse en S/ 20 mil. Gómez afirma que rechazó los cobros por completo y mandó al desguace las turbias propuestas.
Pero eso no es todo. En el video difundido por Jarrys, donde se observa a Pereyra admitiendo su relación sentimental con Rosío Torres, se revela un detalle aún más grave: Pereyra presume de un enorme poder económico, asegurando poseer un millón de dólares y más de 180 propiedades. La pregunta cae por su propio peso: ¿cómo alguien sin un trabajo conocido puede amasar semejante fortuna? ¿Acaso estaríamos ante el presunto testaferro de la popular excongresista «mochasueldos»? Esta afirmación podría ser la clave para rastrear el destino del dinero recortado a los trabajadores e hilar las sospechas de lavado de activos, delito por el cual Torres Salinas y su esposo, el exgobernador Fernando Meléndez, vienen siendo investigados como supuestos líderes de una organización criminal.
Por otro lado, el denunciante asegura haber presenciado una videollamada de Torres Salinas en el teléfono de Mario Pereyra, quien —según indica— exhibía la pantalla ante todos los presentes durante una reunión en su vivienda. En dicha comunicación, la excongresista se habría mostrado sumamente efusiva, enviando muestras de cariño a Pereyra, mandándole besos volados, llamándolo «mi amor» y pidiéndole que se cuide y no siga consumiendo alcohol. Por estos gestos, Gómez afirma estar convencido de que la exparlamentaria mantiene un vínculo sentimental con él y está muy enamorada. Cabe precisar que esta afirmación corresponde exclusivamente a la versión expuesta por el denunciante y no ha sido verificada de forma independiente.
El escándalo exige respuestas. De comprobarse que se traficaron influencias e influencias políticas para vender obras al mejor postor, el Ministerio Público no puede quedarse de brazos cruzados: los hechos exigen una investigación caiga quien caiga y sanciones ejemplares.
Por ahora, la denuncia pública está sobre la mesa. Corresponde a las autoridades determinar si existió cobro de cupos, tráfico de influencias, uso indebido del poder u otros delitos en este indignante caso que, a la luz de las evidencias mostradas, apunta a ser un lucrativo festín de corrupción.